Entrevista a Ángela Nzambi Octubre de 2015

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Nos conocimos en una conferencia sobre afroeuropeos en Alemania y cuando supe quién era me arrimé a ella por si se me pegaba algo de esa mujer serena y de porte majestuoso que, al tiempo, resultaba natural, humilde, accesible, prudente y cargada de sabiduría, como las respuestas que nos da en la entrevista.

Se trata de Ángela Nzambi, técnico social en material de sensibilización social e incidencia política en el Comité Español de Ayuda al Refugiado (CEAR) y escritora. A cual labor más interesante, a cual más necesaria…

Angela Nzambi (AN)

Lucía Asué (LAM)

Nacida en el pueblo de Lía, Bata (Guinea Ecuatorial), Nanguan Ma Nzam( Nanguan, hija de Nzam), Ángela,  vino a completar sus estudios a España y se estableció en Valencia lugar desde el que desde hace diez años nos regala sus palabras, las acuna y las transforma en bonitos relatos.

Ahora, acaba de publicar su último libro, Biyaare. En la presentación de su obra intervinieron Justo Bolekia Boleká, catedrático universitario, escritor, académico correspondiente de la RAE y prologuista del libro, Rosemary Clark, de la Universidad de Cambridge, José Ramón Trujillo, profesor de la Universidad Autónoma de Madrid y escritor y Basilio Rodríguez Cañada, presidente del Grupo Editorial Sial Pigmalión. Ahí es nada…

He aquí otro ejemplo de mujer negra que escribe en español: que no vuelvan a decirnos que no estamos, no somos o no creamos y, sobre todo, que no pensemos que tienen razón.

LAM: ¿Qué motivó ese primer enfrentamiento o encuentro (cada escritor tiene su propia experiencia) con una página en blanco?

AN: Pues todos esos aspectos de donde nacen los relatos, todo lo que atañe al ser humano, como los recuerdos, los anhelos, las impresiones, etc. 

LAM: ¿Contabas con un entorno lector en tu casa?

AN: Sí. Mi padre es un gran lector y los libros son parte de mi gran y extensa familia. Desde los cuatro años (edad de la que datan mi primeros recuerdos conscientes), he jugado con ellos en las estanterías, donde estaban colocados. 

LAM: ¿Qué te gustaba leer? ¿ y qué te gusta leer ahora?

AN: Al principio leía de todo(al margen de los libros de la formación reglada). Últimamente(al margen, también, de la información relacionada con mi trabajo) soy un poco más selectiva, porque, en general, ya leo para aprender a escribir. Leo ensayos sobre literatura, busco las relaciones de la literatura con la sociedad y las artes comunicativas; libros de introducción a la filosofía; o sobre el tema que haya surgido de algún relato que esté escribiendo y del cual no tenga mucha información y/o conocimiento, entonces busco lecturas sobre la temática. 

LAM: ¿Sobre qué escribes?

AN: Escribo relatos. Mi primer libro está basado en recuerdos de mi infancia, de hechos, acontecimientos y personas que llamaron  mi atención durante esos años. El segundo está basado, sobre todo, en las personas, que luego convierto en personajes, por lo que hicieron o dijeron. Y de ello se pueden extraer temas sociales, que afectan nuestros días. Género, inmigración e identidad cultural son algunos de los temas que se podrían extraer de mi libro Biyaare. Aunque, tanto en el prólogo del profesor Bolekia como en las presentaciones que realizaron el profesor Trujillo y la profesora Resemay Clark, extrajeron muchos más temas. 

LAM: ¿Qué te inspira?

AN: Las personas, sobre todo, por lo que dicen, lo que hacen, cómo lo hacen y lo dicen; las pequeñas cosas de la vida cotidiana y que yo creo que son lo más importante; la relación entre el individuo/persona y su entorno; el ser mujer, la participación social de las mujeres, y más cositas… 

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LAM: ¿Dónde se sitúa tu mundo en tus libros? ¿En Bata?  ¿En Guinea?  ¿En España? ¿A mitad de camino?

AN: En todos esos espacios. Hasta ahora he contado en primera persona; yo misma o mi voz narrativa, soy el hilo conductor de los relatos que componen mis libros; y he vivido y vivo en todos esos espacios. Lo que cambia es mi mirada; muchas veces abordo lo temas de Bata y Guinea con la mirada que voy adoptando de aquí, y algunos temas de aquí los abordo con la mirada de allá.  

LAM: Acaba de salir tu último libro, ¿qué historia encontraremos en sus páginas?

AN: Biyaare es una constelación de estrellas, cuyo trazo evoca un camino donde se confunde el punto de partida y el de llegada, el de llegada y el de partida. Son personas y personajes; voces que denuncian injusticias; entredichos que ratifican verdades, el impulso humano por sobrevivir, venciendo mareas y vientos; el arte mostrando su poder de redención; encuentros que suscitan reflexión; instantes que trasladan a universos imaginarios y delatan deseos y anhelos, también limitaciones; el pasado que nunca acaba de serlo y vuelve una y otra vez al presente, como los fantasmas, para recordar aquello que quedó por resolver y que confluirá con el futuro; acontecimientos y hechos que despiertan la conciencia sobre aquello que somos todos, desde cualquier condición; loas que se mantienen en el tiempo y en la distancia; el viaje como pausa en la sucesión de los días para configurar la esperanza, la búsqueda de nuevos horizontes; ese lugar al que volver cuando no se sabe hacia dónde ir. Todos ellos son mis biyaare. Por ellos ando mirando hacia el firmamento, y cuando este se nubla, igual que el transcurso de los días, vuelvo al lugar donde he ido acumulando guiños, palabras, gestos y disfraces. 

LAM: Letras negras, femeninas y en español… ¿Se da poco esta combinación? ¿Y en Guinea Ecuatorial, país del que procedes?

AN: Poco puedo opinar al respecto, no soy investigadora. Habría que leer algunos ensayos del escritor Donato Ndongo Bidyogo, que también es compatriota, o del profesor Mbare Ngom, ellos investigan y escriben sobre esa relación. En Guinea somos ya siete u ocho, de entre las conocidas o medianamente conocidas (como es mi caso); no somos muchas, pero ya es un número considerado si lo comparamos con décadas anteriores.

LAM: ¿Hasta qué punto consideras importante que existan referentes como lo puedes ser tú para las jóvenes negras e hispanohablantes?

AN: No me considero un referente. Y creo que en América Latina, la América hispana, debe haber grandes mujeres en todos los ámbitos sociales, en las distintas profesiones, en política, en las artes. Hace unos años coincidí con dos escritoras-poetas costarricenses, Eulalia Bernard y Delia Mc Donald Woolery (me gustó su obra,… la lluvia es una piel, encontré en ella muchos elementos comunes, ese mundo que compartimos). Todavía recuerdo cómo corrió por los medios la noticia del nombramiento de la Afroperuana Susana Baca, como ministra de Cultura.

La cuestión aquí, entre otras, es la invisibilidad a la que estarán sometidas, en un mundo y sociedades donde hay que repensar las relaciones entre la esclavitud, la colonización, lo blanco sobre lo negro, hombre y mujer. Hay que realizar un trabajo de búsqueda, de visibilización. Propondría que cada una de las que participáis en este medio buscaseis esos referentes en vuestros países y los compartierais. 

LAM: ¿Contaste tú con ellos? ¿Quiénes eran?

AN: ¿En Guinea? En mi época de estudiante de bachillerato, en los años ochenta, tuvimos algunos referentes femeninos, como Dña. Trinidad Morgades, en los ámbitos de la educación y la cultura; Dña. Cristina Djombe Djangani y Dña. Purificación Angue Ondó en política, ambas fueron la primera y la segunda Ministras de la Promoción de la Mujer; Dña. Pilar Djombe Djangani fue, en la época, Viceministra de Sanidad; en medicina había mujeres médicos, una de ellas abrió la primera clínica privada que conocí, en el Barrio de Ela-Nguema, en Malabo; estaban también las del primer cuadro de mujeres profesionales que tuvo el país, de la generación del 60-68, en materias de educación( salidas de las escuelas de magisterio), sanidad( enfermeras y comadronas) y administrativas; cierto es que fueron víctimas de la situación política y social que sufrió el país en la década de los setenta, pero algunas seguían trabajando. Mi generación de mujeres no tiene demasiadas razones para no haber conquistado el espacio público. Hoy debe haber muchos más referentes. 

LAM: El profesor Justo Bolekia habla de tu obra como si se tratara de la consecuencia de un África viva, dinámica, tan rural como urbana, tan tradicional como moderna, tan enraizada en su contexto como en diaspórico movimiento… ¿Cómo la definirías tú?

AN: ¿Mi obra? Yo no sabría definirla, no del todo. Pero estoy de acuerdo con el profesor en lo que se refiere al África viva; siempre lo ha estado y hoy más que nunca. Lo que siempre me ha resultado paradójico es que uno de los continentes más ricos, en recursos naturales, en sus culturas y más, sea a la vez el más pobre, o por lo menos en el imaginario de los demás. 

LAM: Eso en lo relativo a tu faceta literaria, pero Ángela Nzambi es mucho más… Trabajas en CEAR, ¿cómo está afrontando tu organización lo que está sucediendo con los refugiados sirios? 

AN: Reafirmándonos en nuestra misión, preparándonos para acoger, como mejor podamos a las compañeras y compañeros refugiadas y refugiados, informando y formando en el trabajo que la organización viene realizando desde hace más de 35 años. Es importante tener en cuenta que el objetivo de la acogida no es solo la solución habitacional a las personas, sino atenderles de forma integral, en las necesidades de atención psicológica derivadas de la situación que han vivido, la violencia, la persecución; las necesidades de asistencia jurídica para el acceso al procedimiento de asilo y el seguimiento del proceso hasta el reconocimiento del derecho; la elaboración de itinerarios de inserción socio-laboral, para el aprendizaje del idioma, la formación para el empleo, la búsqueda activa de empleo. Incidiendo en que los gobiernos deben habilitar vías legales y seguras que garanticen el acceso al derecho de asilo a las personas refugiadas, evitando que tengan que emprender travesías mortales para obtener protección en un país seguro, o que se aborden las causas que provocan los desplazamientos forzados. 

LAM: Y a nivel personal, ¿cómo se vive una crisis de estas características?

AN: Con un cúmulo de preguntas, como, ¿quién o quienes se benefician realmente de situaciones como estas, que provocan la huida de tanta gente?, sobre los pendientes del proyecto humano, la necesidad de reconsiderar el sentido de la humanidad, y un largo etcétera de preguntas, mientras, intento centrarme también en ejercer mi profesión que es mi responsabilidad social, el compromiso que he asumido en la sociedad de la que formo parte. 

LAM: ¿Qué se necesita para obtener el estatuto de refugiado?

AN: En principio, ser refugiado, estar huyendo por algún motivo, de entre los que señala la convención, por conflictos armados, ideología política, raza, religión, orientación sexual… 

LAM: Como escritora, eres consciente del poder de las palabras, ¿por qué crees que algunos medios de comunicación hablan automáticamente  de refugiados en el caso de los sirios y afganos  y de inmigrantes, en el caso de los negroafricanos? Quiero decir, no todos los africanos que llegan a España huyen de conflictos bélicos, pero los hay que sí…

AN: Tienes  razón, y desde CEAR incidimos también en ese hecho, con algunas de nuestras compañas como “El  refugio eres tú”, donde mostramos los rostros de algunos hombres y mujeres que cambiaron el mundo, como Einstein convertido en negro, para recordar que si no se hubiera refugiado nada hubiera sido relativo. Personalmente, creo que, en todo lo que se refiere al África negra, siempre asoman ribetes de racismo. 

LAM: ¿En qué otros aspectos fallamos flagrantemente los medios cuando comunicamos acerca de personas refugiadas?

AN: En el tratamiento que les dais, apenas se informa de las causas; el carácter utilitario, las imágenes que mostráis, la invisibilidad de los logros del proceso, y más. 

LAM: Hace poco coincidimos en una conferencia sobre afroeuropeos, ¿qué te pareció? ¿Qué conclusiones obtuviste?

AN: Hace apenas un mes, todavía no he procesado toda la información. Me gustaría leer el resumen de todas las ponencias antes de sacar alguna conclusión. Y tal vez no sea necesaria. Lo que pude vislumbrar son reivindicaciones distintas entre unos y otros. Y me parece lógico. Pero dame tiempo. 

LAM: Y esto nos lleva a la definición identitaria, si cabe, tras décadas en España, ¿qué es Ángela? ¿Afro europea? ¿Afro española? ¿Guineana? O… ¿nos dejamos mejor de clasificaciones? ¿Sirven para algo?

AN: ¡Qué bueno! Como si me hubieras leído entre líneas. El tema de las “identidades”. ¿De qué tipo? ¿Culturales? ¿Sociales? Suelo decir que es un concepto que hay que sujetar con pinzas. De entre las señaladas me quedo con la guineoecuatoriana y el resto lo dejamos. 

LAM: En Afroféminas tratamos de dar salida a todas las voces (a las que se auto definen, y a las que no les parece necesaria esa auto definición) y de promocionarlas,

¿qué te parece nuestra iniciativa?

AN: Tendré que infórmame un poco más. En principio, la iniciativa me parece buena. De pronto, y volviendo al tema de las identidades, hay una que os une, el idioma. Y me atrevo a señalar también vuestra condición de ser mujeres. Con esas dos ya tenéis los cimientos para construir todo un mundo. Entonces: /abría los ojos muy despacio/ y construía el patio, de Dlia Mc Donald Woolery. 

LAM: Te deseamos muchísimos éxitos con tu nueva obra y… ¡Con las que vengan después!

AN: Gracias, Lucía. Gracias a todas. Y yo os deseo la misma en vuestra andadura como Afroféminas.

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Entrevista realizada por Lucía Asué

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