Nosotras también hacemos pilates
Hace unas semanas, una escritora con bastante proyección ridiculizaba que la gente de barrio hiciera pilates o tomara té verde. No lo entendí. Y por eso estoy aquí, para dar mi opinión.
Hacemos pilates y también nos sentamos, a veces, con una taza caliente entre las manos, sin prisa.
Las que nacemos al otro lado de la frontera sur memorizamos el olor del té antes incluso de aprender a hablar.
Existe una idea persistente de que hay cuerpos, prácticas y formas de vida que no nos pertenecen. Como si el bienestar, el cuidado del cuerpo o incluso ciertos gustos estuvieran reservados para una élite económica y cultural. Como si hubiera que pedir permiso para estirarse, respirar o simplemente parar.
Pero la realidad es otra, mucho más compleja y, sobre todo, mucho más digna.
Hacemo...

