Mulata, el término de la discordia

mulata-el-termino-de-la-discordiaNo hace mucho presencié aquí en Afroféminas, un fuerte debate en torno al término mulata/o. Perdí la cuenta de todas las cosas que se dijeron, fundamentalmente insultos.

Al principio me sorprendió muchísimo, fui yo quien le pedí el texto a la autora. Pensé que probablemente habrían muchas personas que coincidirían con ella.  Es decir: vivir la situación en la que  llames mulato a alguien y que al tiempo te enteres que es un insulto.

Durante toda mi vida he escuchado frases como: “mi negra”, “mulata”, ¿negro cómo estás?,  sobre todo entre personas negras y nadie saltaba, nadie se molestaba. Eran frases cariñosas y lo siguen siendo. Y antes de que saltéis aclaro: Frases cariñosas porque a lo largo del camino han perdido su raíz y a día de hoy pocos la conocen.

Entre los mejores comentarios que recibimos y digo mejores porque estaban desprovistos de insultos y además había razonamiento y conocimiento, estaba el de una chica que comentaba sobre su desacuerdo en la utilización del término y que, sabiéndose el trasfondo que tiene, se debería sustituir.

Y eso yo lo firmaría, con los ojos cerrados si ese hubiese sido el tema. El texto de lo que trataba era de cómo gestionar situaciones como las que tuvo la autora. Es decir si alguien me llama mulata en un contexto de familiaridad, qué debo hacer: responder con un insulto, enfadarme o simplemente aclarar qué significa y continuar con la conversación.

Esto es muy parecido a lo que muchas veces me ha ocurrido cuando he ido con mi hija y me he topado con una vecina:

  • Que guapa tu hija, es que la mezcla es asi.
  • Pues anda que no he visto yo niñas negras, tan negras como yo y son preciosas.
  • Ay si, con esas coletas que guapas.

Fin de la conversación con besos y un hasta luego.

Ayer mismo mi hija se quiso quedar en su casa y ella, mi vecina, casi  estaba rogándome para que se quedara. Y es que es ante todo una abuela, entiendo que tenga un lenguaje completamente colonial, pero una cosa es entenderlo y otra quedarse callada. Lo que quiero decir es que se puede ser consecuente con una misma desde las buenas maneras. De la misma forma que se puede estar en desacuerdo con el texto citado , sin insultar de la manera en que se ha hecho. Esto parecía una auténtica cacería de brujas. Hay comentarios que hemos tenido que censurar porque se llegaba al colmo del insulto y la descalificación, sin entrar en los comentarios de tipo exterminadores desde personas negras y mestizas. Pero ¿qué es lo que se quiere, un estado de sitio donde todos pensemos igual?

Hace muy poco me invitaron a un grupo de Facebook. La mayoría son personas de países africanos. Creo que el grupo lo creó un señor cubano que vive en Guinea Ecuatorial. Pasado unos días una de las administradoras borró a un chico porque no asistía. El chico se enteró y volvió a entrar. Preguntó quién le había borrado. Respondió una señora llamada Maria Paz que a buenas horas tiene ese nombre. Pensé que eso se iba a convertir en una situación incómoda, pero tanto el chico como la señora demostraron tener sentido del humor. Aquello terminó entre risas y buen rollo. Me pregunto si Mary Paz hubiese sido una señora blanca y el chico, tal como era, un hombre negro. ¿Qué hubiese pasado?¿Cómo se hubiese interpretado?

Y si, me pregunto eso porque ninguna reivindicación debería llevar la mochila de  intolerancia. ¿Cómo es posible que queramos que las cosas vayan bien y mejor para nosotros los negros y nos dediquemos a defendernos así?

Afroféminas tiene mucho tiempo, el suficiente  para entender que en la red se pueden decir muchas cosas, pero frente a frente es bien diferente. Por eso creé los talleres, para llevar estos debates a la vida real y todo el que haya ido, sabe de sobra que la condescendencia y la sumisión no forman parte de mi ADN. Pero se puede ser asertivo, se puede enseñar. La educación es fundamentalmente la base de todo esta batalla. La otra está en no machacarnos entre nosotros mismos, no intentar descalificar los esfuerzos de los demás y respetarnos. Esto desde luego, será demasiado esfuerzo para los panafricanistas machistas y xenófobos que me tienen hasta el moño, perdonando la expresión. Que no sea africana no significa que no sea negra, ya está bien de discusiones absurdas. 

Aclaro para los que estén preparando la hoguera, yo no me siento líder de nada, por más que a más de unx le moleste que haya sido una cubana la creadora de Afroféminas, pero humildemente me siento legitimada porque lo que yo escribo aquí lo digo de frente en mis talleres. Que alguno personaliza… ¡normal! es el coste de vivir en el privilegio y no hacer nada por saberlo. Es un verdadero placer encontrar mujeres negras, blancas y hasta hombres en cada taller. Lo que dice que las cosas cambiarán. No hay mal que dure cien años y los negros estamos haciendo los deberes, los que nos tocan. Quien no quiere que cambien las cosas, pues es su problema.  

Creo que no me queda nada por decir. Pido disculpas por el tono. Me ha recordado mucho cuando comencé con Afroféminas y escribía desde el más absoluto cabreo. Ahora siendo consciente de más cosas el cabreo ha pasado a convertirse en ideas y estas en trabajo. Que tengáis un buen día.

AntoinettetsCV_AfroféminasAutora: Antoinette Torres Soler

Directora de Afroféminas

 

23 Respuestas a “Mulata, el término de la discordia”

  1. Hola! me gustaría participar de los talleres, y concuerdo con la situación planteada, aunque no sé exactamente de qué comentarios hablan, es importante el buen trato entre nosotros, a veces sucede como en el feminismo que es exagerada la concepción de algo, y la forma en la que se transmite. La tolerancia ante todo.