La insurgencia de las mujeres racializadas: de lo doméstico a lo político. Maruja Pereyra, bell hooks, Angela Davis y Yuderkys Espinosa Miñoso
En las páginas de Nuestra Raza, «Órgano de la colectividad de color», el 30 de junio de 1937, Maruja Pereyra realizó una convocatoria urgente y amorosa a sus hermanas raciales:
«Desde este puesto de lucha a que nos hemos abocado, pese a la apatía de nuestras mujeres, he de seguir bregando hasta interesar a mis hermanas raciales acerca de lo que significa el deber que tienen y que no pueden negarse a cumplir. Quizás nuestras mujeres novicias aún no se atrevan hacerlo por temor de descuidar su puesto como dama de casa. No, tengo la firmeza que dado la gran actividad que tiene la mujer, no dejará una cosa para atender a la otra: somos capaces de atender a las dos, más aún, si lo reclaman nuestros padres, esposos o hermanos. Siempre hemos estado junto a ellos sin descuidar un solo detalle,...

