Mujeres negras que sanan. Libres de estereotipos

Aunque intenté adaptarme a las demandas de la sociedad, hoy abandono la carga que yace en mí, admito que a veces soy sensible y poco vehemente. También lloro, me siento triste y débil. Me atrevo a abandonar la esquina donde nos obligan a estar a todas las mujeres negras; pero, elijo vivir de la mano de ellas, fortaleciendo lazos, amando nuestras diferencias, abrazando nuestros sentires, porque no puedo ser, mientras mis hermanas negras no sean, me reconozco en ellas, en la amistad, en el afecto, los lazos, la empatía, en la sororidad, en nuestros diversos caminos y en las diversas luchas que la otra vive, para tejernos, sanar y avanzar.

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