¿Lo que no se nombra no existe? Llamemos lo negro por su nombre: negro

«¡Esta chica se ha quedado anclada en el tema de lo negro!», seguro dirá algún amigo o amiga. Ya lo ha hecho mi padre, conocidos, en fin. Pero sucede que lo negro, por decirlo de una forma, no se advierte como norma, no se contempla como posibilidad primera, es una opción apenas conveniente, no es algo que pueda ser, que ocurra, no se piensa que alguien lo sea, no es el primer pensamiento.

Mitos sobre la mujer negra

Sabía que estas situaciones ocurrían, sé de los turistas que vienen a la isla y no se van sin “tirarse” una negra, se lee horrible, ¡lo sé!, pero es justo así como se maneja la dinámica sexual entre muchos visitantes al país.

Abrazando la herencia: Mi raíz desconocida

Cuando empujas, segregas y acorralas a un grupo de humano, obtendrás una respuesta; no esperes sumisión o silencio, al menos no por siempre. Yo nunca tuve oportunidad de sentirme distinta por mi color, mi boca gruesa o mi nariz. Dentro de cualquier grupo de personas, el pelo es un fenotipo muy distintivo, y este junto con el color de la piel, representan gran parte del dilema que enfrentan muchas mujeres y hombres afrodescendientes, no solo en mi región, también en otras partes del mundo.

Mi pelo

Cuando cumplí quince años mi madre me hizo el regalo que toda jovencita de mi generación anhelaba: me alisó el pelo. Recuerdo que ella insistía…