Fatou Dieng, una historia de hospitalidad senegalesa

Fatou Dieng

Cuando se habla  de inserción laboral o emprendimiento vemos que ya no solo se trata de oportunidades para hombres vs mujeres. Muy al contrario, nos encontramos con la cruda realidad que desde el mismo género se segmenta. Cuando las mujeres negras y/o racializadas deciden adentrarse en el mundo del emprendimiento se encuentran que van montadas en un coche que va a toda marcha, pero el suyo lleva el freno de mano puesto, ya que las facilidades van por escalas divididas en mujer blanca, mujer blanca migrante, mujer negra, mujer negra migrante.

El constante esfuerzo por quitar valor a nuestras capacidades es evidente, por eso, como mujer negra y migrante, se de la importancia que tiene encontrar referentes reales, mujeres cotidianas que llegaron llenas de sueños y han logrado sobreponerse a estas barreras. 

Un ejemplo claro de ello es  Fatou Dieng, mujer luchadora que supo sobreponerse al ¨así es España¨ para sacar adelante sus proyectos. Hoy nos cuenta su historia.

¿Quién es Fatou?

Yo soy Fatou Dieng, soy de Senegal y llevo 8 años en Bilbao. Vine después de conseguir mi bachillerato en Senegal para poder continuar aquí mis estudios. Llegué y tuve que empezara estudiar el castellano, pero al mismo tiempo hice un grado superior de Comercio Internacional en un colegio privado. Ahí era yo la única negra y al principio era muy difícil, porque sin conocer bien el idioma cogí un grado, y la gente me decía: Tú estás loca, ¿por qué te metes tan pronto? Pero yo tenía un objetivo que era estudiar y no quería alargarlo mucho… Tuve que adaptarme, entender cómo se estudia aquí. Finalmente logré sacar mi titulo.

Después de terminar tus estudios y haber trabajado por cuenta ajena, ¿en qué momento decides que era hora de emprender en tu propio negocio?

Cuando saqué el título estaba haciendo las prácticas de transitaria  en una empresa privada que hacía envío de contenedores. Cuando finalicé las prácticas la empresa me quería contratar, pero todavía no había conseguido los papeles. Yo antes estaba con mi madre, pero ella no quería estar más aquí y nos volvimos a Senegal.

Cuando terminé mis estudios en mi país y regresé me dijeron que esos papeles ya no servían y que tenía que empezar de cero.

Después de buscar y buscar me salieron los papeles y comencé a trabajar en Koopera, una empresa de reciclaje como operadora de textil para hacer clasificación de ropa. Ahí llevaba años trabajando, después quedé embarazada y se me terminó el contrato.

Fue ahí donde yo me dije dónde voy con 2 hijos, siendo mujer africana no voy a encontrar trabajo. Yo era consciente de que mis oportunidades iban a estar muy limitadas porque dependía de los horarios de mis hijos. Entonces decidí abrir mi negocio y ser mi propia jefa. Decidí no depender de nadie. 

Lo de tener negocio ha sido algo que yo siempre había estado pensando. Con un primo mío siempre estaba hablando de abrir un restaurante senegalés. Pero cuando tuve a mi bebe me di cuenta de que en un restaurante no hubiera podido ocuparme de él. Necesitaba un negocio donde pudiera cuidar de mi hijo al mismo tiempo que trabajaba. Fue entonces cuando se me ocurrió montar un negocio de telas, ya que ya las había trabajado antes.

Cuando comienzas a buscar los espacios y  los permisos para tu negocio ¿qué barreras o facilidades te encuentras ? ¿Crees que algunas  de estas barreras están unidas a que seas una mujer negra?

Sin duda.

El local fue muy fácil y me lo dieron enseguida. Después fue cambiar mi situación a autónoma. Hice mi plan de negocio con la diputación y de ahí tenia que ir con este plan a la UPTA para que lo revisaran y me dieran como el apto para ser autónoma. Iba y cada día y cada día me pedían algo diferente. Sentí que ponían en duda mi formación. Pero al final lo conseguí. Creo que lo que querían era bajarme el ánimo, pero yo estuve ahí firme, al final te haces más fuerte y con ganas de seguir luchando.

Actualmente Fatou eres  la presidenta de la Asociación Firekutzen una organización sin ánimo de lucro  dedicada a brindar ayuda e información médica sobre la salud reproductiva de la mujer en Khombole, Senegal. Cuéntanos un poco cómo surge esta organización y cuál ha sido su desarrollo.

Al llegar aquí me encontré las diferencias entre las mujeres de aquí y de Senegal. Decidí crear una asociación para ayudar a las mujeres de mi país en la maternidad porque muchas mujeres se mueren en el parto. Conté con ayuda de dos amigas que son de aquí y fundamos la organización con la idea de trabajar en Senegal y en España. Queríamos trabajar juntas y compartir experiencias porque si nos sentamos y hablamos ya vemos que no somos tan diferentes, nos encontramos que estamos en el mismo camino, sufrimos lo mismo, estamos con los mismos miedos.   

Y ya en 2015 metemos en pie  la asociación y empezamos a trabajar aquí y hacer actividades. Después nos encontramos con chicas que eran fisoterapeutas en suelo pélvico y querían hacer un proyecto de cooperación y de ahí empezamos a coordinar y  ver cómo podíamos reunir dinero. Empezamos a vender pulseras, camisetas y de ahí nos metimos a lo loco al proyecto. Contactamos con el alcalde de Khombole y el nos dijo «podéis venir sin problemas porque las mujeres lo necesitan».  

Khombole es mi pueblo natal, por eso yo quería empezar ahí el proyecto. El principio fue muy difícil. La gente nos percibía como personas ajenas que intentan cambiar las cosas de siempre. No percibían lo que queríamos hacer, nuestro objetivo no era cambiar todo, era ver la forma de trabajar juntos y darles herramientas.

Pero siempre los primeros años son los más duros, ya que cuesta conectar y trabajar es muy complicado. El primer día que llegue pensé hay dios donde me he metido. Pensamos que sería llegar, trabajar con las mujeres e irnos. No fue así, las mujeres seguían muriendo en el parto. Fue durísimo para mí.

No sabía lo duro que iba a ser el proyecto. Parecía que las mujeres lo tenían normalizado. Las matronas eran como bestias tratando a las mujeres.

Y ahí estábamos nosotras dando apoyo. En la sala de parto no dejan entrar ni siquiera a la familia, solo está la mujer dilatando. Ahí una persona necesita apoyo. Alguien que le diga que todo va a salir bien, por lo menos escuchar una voz de aliento. Pero solo entraban las matronas que no tienen un buen trato y es doble sufrimiento. Yo no era consciente. Sabía que era duro parir en Senegal, pero no tanto.

¿Cual es la situación sanitaria actualmente en Khombole y cómo contribuye vuestro proyecto a mejorarla ? 

En Senegal los hospitales son públicos, entre comillas, porque si no tienes dinero ni te van a mirar. Primero tienes que comprar el ticket para poder entrar, y todo te lo tienes que pagar, hasta la cama donde te van a meter. Así que muy público no es. 

Nosotras con el proyecto lo que hacemos es por las mañanas hablar con las mujeres, una charla entre mujeres. En Senegal por las mañanas vienen todas las mujeres que tienen la cita en el día. Aprovechamos para hacer la charla y hablar sobre la alimentación que es treméndamente importante. El arroz es la dieta básica, se como mucho en detrimento de otros productos. Nosotras les decimos que alimentos autóctonos pueden comer y la información nutricional de lo que pueden aportarles.

También les enseñamos a identificar las señales de peligro en el embarazo para que ellas  puedan ir conociendo su cuerpo. les damos información para que sepan por ejemplo cuando acudir al hospital. Era invitarlas a que escucharan su cuerpo y las charlas iban dirigidas en este sentido.

También nos repartimos con las matronas en las consultas. Vemos que cosas les faltan, en que cosas podemos ayudarles y les damos formación. Hay muy pocas matronas para muchas mujeres y están muy cansadas, y eso lo pago el paciente.

Y ese es un poco nuestro trabajo. Durante el  primer año trabajamos con cuatro maternidades en Khombole y los alrededores  

¿Es un proyecto que está todo el año ?

Solo vamos una vez al año, ya que no podemos dedicarnos por completo a esto. Nosotras trabajamos aquí. Solemos ir en vacaciones.

¿Has comprobado qué posibilidades tienes de dejar el proyecto permanente y que estéis todo el tiempo brindando vuestra ayuda?

Lo que hicimos es pedir un terreno al Alcalde para construir un centro para las mujeres. Haríamos grupos de trabajo e intentaríamos que todo el año puedan ir ginecólogas, fisioterapeutas, etc para hacer formación. Pero lo que queremos es que el centro este dirigido con las matronas locales. Todavía estamos en trámites con el terreno.

¿Por qué Firekutzen?

El proyecto se llama Teranga Sisa Yaram, en Wolof.  La Teranga Senegalesa es la hospitalidad que todo el mundo conoce. Si vas a Senegal te sientes como en casa. Lo llamamos teranga que es hospitalidad en tu cuerpo, porque la hospitalidad la brindan las mujeres que te están cuidando, que te dan de comer, que te hacen todo.

Lo que queremos enseñar es que esa hospitalidad tiene que dársela primero una misma a su cuerpo, y luego a los demás. Si tú no estas bien, no puedes cuidar a nadie.  

En cuanto al nombre de la asociación Firekut en Wolof significa destrenzar y la terminación en zen en Euskera. Con las trenzas, cuando nos las quitamos y ya no sirven y necesitamos renovar, quitamos y ponemos nuevas. Por qué no hacer esto con nuestras vidas. Cuando veamos cosas que no nos gustan quitarlas e intentar poner cosas nuevas. Esa era la idea, brinda hospitalidad a tu cuerpo y quita todo lo negativo, lo que no aporta, y trae cosas nuevas.

Además de dirigir este proyecto trabajas a tiempo completo en tu tienda Kér Fatou, ¿que significa y que es Kér Fatou ?

Kér Fatou significa La casa de Fatou. La cree con la idea de hacer un espacio de encuentro de culturas, no queremos ser solo una tienda.

Siempre estamos abiertos a colaborar y cada primer sábado de cada mes hacemos un mercado. Por la tarde invitamos a algún/a artista para que venga a tocar y la gente pueda disfrutar. Hacemos degustación de bebidas africanas para dar a conocer nuestra gastronomía. Por eso también el nombre de la casa, porque cuando alguien va a casa de una amiga se siente a gusto. A la tienda de Fatou voy solo a comprar, pero si voy a la casa de Fatou me siento como en casa. Nuestro espacio busca también apoyar a otros artistas . Siempre estamos contactando con gente que hace otras cosas para promover su trabajo y darlos a conocer. Estamos abiertos a otras personas, a otras mujeres para que puedan arrancar y darles apoyo 

¿Como han sido los primeros meses de apertura de tu negocio? ¿ha sido acogido de manera positiva? ¿has sentido apoyo?

Hay de todo. Me entran a preguntar por curiosidad. Hay gente que viene y te pregunta quien esta detrás, que quien lo esta financiando. No se creen que una mujer africana sea capaz de crear su negocio.

En verano había un chico  que me ayudaba y cuando entraban hombres africanos a comprar se dirigían directamente a él, ya que tienen este pensamiento de que las mujeres no llegamos a mucho.

También hay mucha gente que entra y cuando ven que soy una mujer negra salen rápidamente. Si la dueña hubiese sido un a mujer blanca yo creo que tendría más apoyo.  

¿Por qué crees que es importante que las mujeres emprendamos?

Es importante emprender por nuestra propia autoestima, porque estar a la sombra del hombre nos las baja mucho ya que dependemos de él. Cuando tienes tu propio negocio no dependes de nadie, trabajas por ti misma. Es un logro para ti y se lo vas a transmitir a tus hijos.

El cambio que queremos es que las mujeres sean capaces de salir adelante , de criar a sus hijos y de decir: yo estoy haciendo esto por mi misma. El empoderamiento es esto. 

¿Qué proyectos  tienes para el futuro ?

Mira, ojala pudiera crear otras casas de Fatou. La idea es poder ayudar a otras mujeres a trabajar y darles apoyo. Nos tenemos que ayudar entre nosotras ya que estamos en un país que no es el nuestro. Hemos venido aquí a buscarnos la vida y nos sentimos muy solas y la verdad que tenemos que apoyarnos y darnos estos mimos. Por eso siempre estamos organizando círculos de mujeres con la asociación, para poder conectar y darnos este cariño que nos falta. Y lo seguiremos haciendo.


Desde Afrofeminas agradecemos mucho a Fatou Dieng  habernos dado esta entrevista y deseamos que sirva de inspiración para que  otras mujeres que están pasando por el proceso de emprendimiento o tengan esa idea nunca se den por vencidas

Todas las personas que deseen colaborar o apoyar la Asociación Firekutzen  pueden hacerlo a través de:

Blog: https://firekutzen.blogspot.com/ 

Whatsapp 727 796 391

mail: firekutzen@gmil.com

Instagram : https://www.instagram.com/firekutzen/ 


Regla M Junco

Estudio y trabajo , negra , orgullosa de mis raíces a tiempo completo! Representante de Afroféminas para Euskadi.
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Un comentario

  1. Nanga ndef Fatou! me encantó tu historia, me ha emocionado e Inspirado muchísimo! te felicito por tu gran coraje y amor.
    soy argentina, casada con un senegales y tengo una niña.
    me importa mucho tu proyecto, es fantástico! espero que cuando vaya á Euskadi, que es mi deseo, poder encontrarte y conocerte.
    Te envío un abrazo enorme y empiezo á seguirte.
    . Cecilia Ortiz

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