Vecinas, amigas, hermanas, madres, generaciones de piel agrietadas

a nosotras nos empodera el ser comunidad, colectivo, unidad allá donde la diáspora vuele es fuerte; te propongo que empieces por tener otras bases que no falten al respeto a sus gentes. Porque si vas a hablar de educación, o si se te va a llenar la boca con el tema de ablación, o de salud sexual, o de racismos desde tu medio de comunicación y tu privilegio niquiscocio, permíteme preguntarte ¿Cómo hablas de algo que no sabes ni cómo respetar?

Para ser negra eres muy guapa

Espera… ¿le había dicho que era muy guapa para ser negra?. Ella miró a su izquierda, luego a su derecha y trató de captar las reacciones del resto de personas que estaban con ellas en la mesa. Nadie parecía haber percibido la violencia de esas palabras.

Y tú…¿De dónde eres?

Crecí deseando ser blanca, sin culo y de pelo lacio. Crecí queriendo no llamar la atención por la calle. Crecí luchando, por y para mi propia identidad desde que tengo uso de razón. Intentando saber de dónde era, y porque era distinta a los demás niños, (realidad que alcance a comprender la primera vez que en el colegio me llamaron negra, aunque sinceramente, yo me veía marrón…).