Afroféminas

No soy de color, soy negra, y ante todo mujer

Afro-Colombians

Porque yo toda negra, caminando en un país de «blancos», logre sentirme desdichada, logré sentirme avergonzada, y agaché la cabeza, dudé, dudé mucho en levantarla, pero un día, así como hoy, después de preguntarme: Negra, si hubieras podido escoger tu color de piel ¿cuál hubiese sido?

Pero, ¿por qué me avergonzaba?, ¿por qué avergonzarme de mi historia? ¿Por qué intentaba culparme de una historia mal contada?, y sentí ese poder negro en mi sangre, que me recorría, que me decía Luz Darly, no agaches más la cabeza, grita, grita, se libre; eres negra y siempre lo serás, y aunque los dudes, no olvides que tu color de piel no destiñe.

Y lo intenté, lo intenté una y otra vez, lo juro, lo intenté; pero ¿por qué hacerlo? Sí, estaba avergonzada, y me preguntaba una y otra vez ¿cómo hacen mis paisanos para no agachar la cabeza? ¿Acaso estas raíces africanas no me dicen nada? ¿Sería tan capaz de avergonzarme de mi madre, de mis abuelos? Sería tan estúpida para negarme una verdad tan evidente.

¡Pero qué va!, la sorprendida fui yo, sin darme cuenta y antes de pensarlo ya había levantado la cabeza, ¡pero de qué forma!, levante la mano y empuñe mi muñeca; y grité, grité con fuerza, grité con coraje: ¡negra, sí, negra soy!, negra, claro que lo soy, y en mí esa vergüenza desapareció, sentí orgullo, mi corazón palpitó, y sentí en ese momento el apoyo de mis ancestros, y hoy sin duda tengo claro que… ¡No soy de color, yo soy negra!

Una negra de pura cepa, sí, esa misma criada en el Pacífico colombiano. Sí señor, sí señora, de la selva chocoana, donde el manjar es plátano con queso, donde tomamos jugo de milpeso´, eso sí, donde puedo convivir con mestizo, indígena y uno que otro extranjero, de allá, donde una vez más se dividen las funciones de la mujer y el hombre, allá donde vos, cuando estás pelaito, te dicen: “donde hay calzón no hay calzoncillo”, donde desde pequeños te enseñan que vos sos mujer y él es el hombre, donde siempre, aunque la mujer da a conocer su opinión, el que las concluye y las termina es el hombre negro e indígena; ese, con mirada firme que no parpadea a la hora de hablar. Así como cuando veo a una india con el hijo a cuestas y el marido hablando su lengua y manoteando. Sí, así mismo, ella puede dar una opinión, claro, pero nunca será la última voz.

¡Ey!, ¿si te revelas?, si revolucionamos nuestro pensamiento, nuestro sentir, ese actuar, si nos damos a conocer. ¿Y si no parpadeamos? Pongamos la cara firme, determinemos ese rumbo, pero ¿qué tal si?… Te reconoces como mujer, como creadora de vida, esa vida que no solo parte de tener un bebé, si no también darte vida ¿Y si gritamos?, no como ese «pueblo minoría», sino como grupo dominante, gritemos ese sentir de verraquera de mujer, pero ¿y si gritamos por todos?, ¿qué tal si alzamos nuestras voces por esas mujeres negras así como yo? Sí, claro y ¿Por qué no? ¿Por qué no por mí? ¿Será que es la diferencia que me excluye?…

Para que veas que somos parte de un camino hacia la equidad, donde la igualdad no tendrá lugar a dudas, te invito a que me conozcas. Me presento, mucho gusto, soy Luz Darly Mosquera Ibargüen, negra reconocida como afrocolombiana. Si te contara, orgullosa de mí Chocó. A veces, hasta me atrevo a decir que soy Afrochocoana. Pero ante todo quiero que sepas que soy mujer negra, esa negra que habla como negra, camina como negra, ¡sí!, yo que cuando le dicen: –Mirala vé, ahí va la negra; responde: – ¡A mucha honra y a poca vergüenza, descendiente de esclavos y del Chocó, para que lo tenga claro mi señor!.

Pero ya no pesa esa palabra «negra», me reconozco como negra, me expreso como negra, con ese bochinche y ese yenyeré, esa jerga que permanece y permanecerá en mí; pero te recalco, ¡ante todo soy mujer! Te invito, vení, hacélo vos, decime ¿qué se siente ser una mujer mestiza? Vos no te quedes atrás, mujer indígena mía, y si te llamo a vos, mujer gitana, latina, lesbiana, Africana, inmigrante y emigrante. Pero vení ´ombe, no te quedes atrás, levanta la frente, no parpadees, acércate mujer árabe y musulmana, pobre, rica y campesina. Contáme, te invito; no te cohíbas, inténtalo, conócete y reconócete, y reflexiona, porque vos y yo somos mujeres, vení ´ombe, no es para nada malo, hoy vamos a gritar, eso armamos un bororó, para que cuando ese hombre firme te vea, reconozca esa mujer que se excluía y se cohibía, pero que ahora ya no.

Quiero gritar, no es fácil ser mujer, y ser negra, pero es gratificante ver como la historia nos devolverá lo que con soberbia nos fue quitado.

Luz Darly Mosquera Ibargüén

Afrocolombiana del Chocó

Aúnque caminemos la vida buscando nuestros sueños, ser luchadores y perseverantes siempre será el mejor camino.

 

 

 

 

 

Patrocinador de Afroféminas

 

 

Foto 1. vidayestilo.com.co

Foto 2. Pressenza.com

Salir de la versión móvil