Nuestra arrebatada libertad de existir

La verdad es que muchas de nosotras nos levantamos cada mañana sin pertenecer. Nacimos en un lugar o provenimos de otro, (según la conveniencia de nuestra sociedad oportunista), y yacemos en un umbral de miedos que nos abanica inseguridades y nos arropa de estigmas en su más máxima esplendor.

La condena del inmigrante

no callaremos a estas injusticias, no devolveremos nuestra propia esencia, ni retrocederemos para calmar la situación. Daremos más pasos adelante que nunca, no dejaremos que los nuestros sean repatriados por ninguna razón. No dejaremos que nuestra gente sea violada por la propia institución, no dejaremos que empleen la fuerza para quitarnos la nuestra, ni tampoco contestaremos con silencio a nuestro exterminio.