domingo, julio 12

5 artistas urbanas que colorean el asfalto: muralistas afrodescendientes que intervienen el espacio público

Cuando llega el buen tiempo y los muros aguantan la pintura sin que el frío la agriete, las muralistas salen a trabajar. El arte urbano es el único que no necesita que nadie te invite a entrar, que no cobra entrada ni selecciona al público. Es el arte más democrático que existe, y hay mujeres afrodescendientes que llevan años entendiendo eso como una posición política. Aquí van cinco que deberías conocer.


Criola — Belo Horizonte, Brasil

Su nombre real es Tainá Lima y su firma lo dice todo. Criola nació en Belo Horizonte en 1990 y tiene como base de su obra la tríade ancestralidad, espiritualidad y naturaleza, con las subjetividades de la mujer negra y los grafismos de matrices afrobrasileñas como punto de partida. Pinta desde 2012 y sus murales de gran formato pueden verse en Brasil, Francia, Bielorrusia y Estados Unidos. Ella misma lo explica: «Empecé a pintar justamente por no verme retratada en los carteles ni en la publicidad, que siempre presentaban la imagen de una mujer blanca de cabello liso. Cuando hacemos fuerza, incomoda, porque son las personas negras —que son invisibilizadas— las que están siendo retratadas allí.» En 2018 pintó Híbrida Astral — Guardiã Brasileira, un mural de 1.365 metros cuadrados en la fachada del edificio Chiquito Lopes en el centro de Belo Horizonte, que un vecino intentó hacer borrar por vía judicial. La disputa se convirtió en un caso nacional sobre racismo, arte público y el derecho a existir en el espacio compartido.

📍 Murales en Belo Horizonte, São Paulo, París y Las Vegas.


Justine DeVan — Filadelfia / Chicago, Estados Unidos

Justine DeVan es considerada una de las madres del movimiento mural contemporáneo en Estados Unidos. Fallecida en 2025, llevaba activa desde finales de los años sesenta, comenzando en su Filadelfia natal, y convirtiendose en una de las muralistas más demandadas del país a pesar de los racistas y las pandillas que intentaron impedirle trabajar. Su obra más emblemática es Black Women Emerging (1977), un tríptico ubicado en South Cottage Grove Avenue, entre las calles 41 y Bowen, en Chicago, cuya primera sección representa a la Madre África y las contribuciones de las mujeres revolucionarias durante la descolonización africana de posguerra. DeVan siempre se consideró «educadora primero, artista después», rechazando una carrera lucrativa como artista de encargo para dedicarse al arte de justicia social en comunidades obreras negras. Cuando un grupo de hombres blancos le gritaron insultos racistas mientras pintaba de noche en Marquette Park, volvió al día siguiente a terminar su sección. Eso también es muralismo.

📍 Black Women Emerging, 4120 S. Cottage Grove Avenue, Chicago.


Favianna Rodriguez — Oakland, California

Favianna Rodriguez, nacida en Oakland en 1978 de padres peruanos, se identifica como queer latina con raíces afro-peruanas. Sus murales, carteles e intervenciones públicas no viven solo en galerías: viven en marchas, campañas comunitarias y espacios donde las voces de quienes raramente son escuchadas encuentran un lugar para hablar. Directora de CultureStrike, entiende el mural como herramienta de organización colectiva, no como decoración. En 2022 transformó el patio de la escuela Markham Elementary en East Oakland —la única primaria de la ciudad sin zona de juegos— instalando su mural junto a 84 árboles, un aula al aire libre y un jardín comunitario. Intervención urbana y justicia ambiental en el mismo gesto, en el mismo muro.

📍 Markham Elementary School, East Oakland, California. Murales también en San Francisco, Hartford y México.


Martanoemí Noriega — Ciudad de Panamá

Martanoemí Noriega ha dedicado buena parte de su obra a visibilizar el legado afroantillano. En el Museo Afroantillano de Panamá, su mural destaca la figura del trabajador afrodescendiente en todos los ámbitos, reivindicando su papel en la historia nacional. Su trabajo parte de una premisa clara: el espacio público tiene memoria, y esa memoria ha sido selectiva durante demasiado tiempo. Pintar cuerpos y rostros afrodescendientes en los muros de Ciudad de Panamá es un acto de archivo, de restitución y de presencia. Noriega lleva la historia que los libros de texto omitieron a los barrios que la vivieron.

📍 Museo Afroantillano de Panamá, Ciudad de Panamá.


Noni Olabisi — Los Ángeles, Estados Unidos (1954–2022)

Noni Olabisi estableció el estándar para las artistas socialmente comprometidas en Estados Unidos. Sus murales de gran formato en el Sur de Los Ángeles abordaron con claridad implacable la historia del racismo, la brutalidad policial y la resistencia negra, sin suavizar nada para ganar encargos institucionales. Su primer mural público, Freedom Won’t Wait (1992), lo pintó tras la absolución de los policías que golpearon a Rodney King y los disturbios que sacudieron Los Ángeles. Su obra más célebre, To Protect and Serve (1996), honra la historia del Partido de las Panteras Negras y fue tan controvertida que la ciudad intentó censurarlo, perdió la financiación municipal y tuvo que completarse con donaciones privadas. Olabisi era directa al explicar su método: «Quería que el muro gritara.» Falleció en 2022, pero sus murales siguen en pie en el Sur de Los Ángeles como documentos vivos de una historia que el Estado preferiría olvidar. En 2026 se celebró una retrospectiva póstuma de su obra en la Laband Art Gallery de la Universidad Loyola Marymount.

📍 To Protect and Serve, 3406 11th Avenue, Los Ángeles. Freedom Won’t Wait, 1815 W. 54th Street, Los Ángeles.

Redacción Afroféminas



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