Howard University, una universidad históricamente negra

En sus 154 años de historia, la institución académica estadounidense, la Universidad de Howard, ha otorgado más 120 000 títulos profesionales de distintas ramas del conocimiento. Pero, su diferencia respecto a otras universidades convencionales estriba en el hecho de que desde su fundación estuvo comprometida con la eliminación de las desigualdades relacionadas con la raza o el color de piel. Por ello, se trata de la única universidad predominantemente negra y hoy se encuentra entre las que presentan un mayor número de egresados negros a nivel nacional. Tradicionalmente, la Universidad de Howard también ha tenido la mayor concentración de académicos negros del mundo y cuenta con uno de los repositorios más grandes y completos para la documentación de la historia y cultura de los afrodescendientes repartidos alrededor del globo. 

Concebida en sus inicios como una escuela teológica, se emitió una ley por la que se autorizaba a abrir las puertas de la Universidad de Howard por primera vez en 1867, en Washington D. C., y fue bautizada con el nombre de Howard en honor al general Oliver Otis Howard, quien fue jefe de la Oficina de Libertos (Freedmen’s Bureau) —organismo encargado de brindar ayuda práctica a los 4 millones de esclavos negros liberados en su transición de la esclavitud a la libertad— de la posguerra civil y que influyó en el Congreso de los Estados Unidos para que asignara fondos para la futura escuela Howard. Y aunque esta siempre estuvo abierta a recibir estudiantes procedentes de cualquier etnia,  se fundó teniendo el objetivo principal de proporcionar estudios avanzados a los afroestadounidenses. De hecho, tanto la biblioteca —con más de 1,8 millones de volúmenes— como el repositorio de la Universidad de Howard son líderes en investigación en historia afroamericana, en general, y en todo lo relacionado con la diáspora africana —por ejemplo, el Centro de Investigación Moorland-Spingarn (MSRC, por sus siglas en inglés)—. 

En un principio, la universidad consistió en el establecimiento de dos facultades: la Facultad de Artes Liberales y la Facultad de Medicina. Esta última, es actualmente líder nacional en el estudio de las disparidades en la salud entre personas afrodescendientes y es una de las instituciones más importantes de EE. UU. para capacitar a mujeres cirujanas. Hoy por hoy, las divisiones académicas incluyen facultades de arte y ciencias, negocios y empresariales, comunicaciones, odontología, divinidad, ingeniería, arquitectura e informática, farmacología, enfermería y ciencias de la salud y trabajo social. 

También, es bastante conocida la Facultad de Derecho (en funcionamiento desde 1872, siendo la primera escuela de derecho negra del país), la cual ha desempeñado un papel fundamental como defensora de la justicia social y agente del cambio. Por sus aulas han pasado destacados legisladores, abogados de derechos civiles, alcaldes, funcionarios públicos e incluso, el que fue el primer juez afroestadounidense de la Corte Suprema de Justicia —y, además, fue quien argumentó 13 años antes sobre el caso Brown contra el Consejo de Educación que eliminó la segregación de las escuelas públicas en 1954—, Thurgood Marshall. Este solía decir lo siguiente: “Donde veas mal, desigualdad o injusticia, habla, porque este es tu país. Esta es tu democracia. Hazla. Protégela. Transmítela”. 

En cuanto a la filosofía que vertebra la organización universitaria de Howard, parte de su lema Veritas et Utilitas, que significa ‘Verdad y Servicio’ y que, según afirma la universidad, representa una parte clave de su identidad. Los más de 10 000 alumnos de pregrado y posgrado dedican tiempo al servicio comunitario, tanto en el país como en el extranjero, anualmente. De esta manera, después del huracán Katrina en 2005, los estudiantes de Howard pasaron varias de sus vacaciones de primavera trabajando para ayudar a los residentes de Nueva Orleans, Luisiana. En septiembre de 2009, unos 350 educandos recaudaron casi 45 000 dólares en tres días para destinarlo a paliar las consecuencias del terremoto de 2010 en Haití. Tiene tal impacto la institución académica, que ha sido catalogada como “la piedra angular de la educación de los negros”. 

Entre sus ex alumnos y ex académicos notables que hicieron significativos aportes en sus ramas de especialización, se encuentran Kelly Miller, primer matemático afroestadounidense, sociólogo, filósofo y autor de la obra Historia de la Guerra Mundial por los Derechos Humanos; Carter G. Woodson, el historiador que fundó la Asociación para el Estudio de la Vida e Historia Afroamericana (ASALH) —cuya sede se encuentra en el campus principal de la Universidad de Howard— y que fue precursor del Mes de la Historia Negra; Alain Locke, primer erudito negro de Rhodes en la década de 1920 y promotor del Renacimiento de Harlem; Ralph Bunche, politólogo negro conocido por haber trabajado en las Naciones Unidas y ganar el Premio Nobel de la Paz en 1948 por negociar la paz entre los países árabes e Israel; E. Franklin Frazier, primer presidente negro de la Asociación Estadounidense de Sociología y autor de estudios sociológicos como The Negro Family in the United States o Black bourgeoisie; Toni Morrison, la novelista afroestadounidense ganadora del Premio Nobel de Literatura y del Premio PulitzerJessye Norman, cantante de ópera con registro de soprano; y un largo etcétera. 

En la actualidad, el cirujano afroestadounidense Wayne A. I. Frederick es el presidente de la Universidad de Howard, cargo que desempeña desde julio de 2014. La universidad cuenta con el apoyo financiero, en gran medida, del gobierno de los Estados Unidos, pero está manejada de forma privada.

Sylvie Bécquer

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