Una perspectiva afrofeminista de la arqueología

Como resultado de una encuesta realizada en 1997 por la Dra. Maria Franklin en Norte América, en la que se encontró que solo dos de cada 1 500 encuestados arqueólogos se identificaron como negros, la investigadora se preguntó lo siguiente: ”¿Por qué hay tan pocos arqueólogos afroamericanos?”. A estas cuestiones, le siguieron otras como ”¿qué queremos decir cuando hablamos de ‘arqueología negra’?” o “¿hasta qué punto ha permeado el neocolonialismo en la disciplina arqueológica?”.

Ayana Omilade Flewellen

En respuesta a esta última pregunta, la experta en temas sobre la diáspora africana y la raza y el género, aclara que “la historia de la antropología está ligada al neocolonialismo, el imperialismo y la marginación y opresión de las mujeres y los grupos minoritarios, y el subcampo de la arqueología histórica comparte potencialmente esta tradición”. En este sentido, Franklin reconoce que, aún así, la arqueología ha experimentado una transición en las últimas dos décadas con el surgimiento de discursos afrofeministas y el mapeo de las mujeres en el pasado arqueológico. Sin embargo, la teorización feminista negra sigue siendo en gran parte externa a la teoría y práctica arqueológicas, a pesar de que los pueblos de ascendencia africana constituyen una parte considerable de los grupos que actualmente son investigados en los Estados Unidos y el Caribe.

La creación de la Society of Black Archaeologists (SBA) en el año 2011, en Estados Unidos, marcó un antes y después en la investigación arqueológica al formar una red sólida de arqueólogos que aboga por garantizar el tratamiento adecuado de la cultura material de la diáspora africana. También, supone un punto de encuentro para los afroamericanos que se dedican a la arqueología y una plataforma en donde se exponen los logros y las contribuciones que han hecho los afrodescendientes a dicha área de conocimiento. Además, la SBA trabaja para resolver la exclusión sistemática en curso de los académicos afrodescendientes y las comunidades negras y africanas del campo de la arqueología, proporcionando vías de participación y capacitación que los preparan para ser participantes activos en la documentación, excavación, preservación e interpretación de la herencia negra y africana.

Asimismo, Franklin defiende que la crítica de la teorización feminista negra en la arqueología tiene implicaciones para todas las posturas que afirman un espacio crítico y que aboga por una agenda socio-política de inclusión y empoderamiento de grupos históricamente marginados. Esto quiere decir que, a partir de los aportes hechos por las afrofeministas en el campo arqueológico, se pueden derribar de manera más fácil las jerarquías estructurales basadas en diferencias construidas socialmente a lo largo de las líneas de género, raza y/o etnia. Pero, ¿quiénes son estas arqueólogas afrofeministas y anticolonialistas? Veamos la historia de algunas de ellas.

Teresa Singleton (1952-): es profesora asociada en la Universidad de Syracuse y enseña antropología y arqueología, tras convertirse en la primera mujer negra en obtener un doctorado en el campo de la arqueología histórica y la historia y cultura afroamericana en la Universidad de Florida.

Trabajadoras de la WPA limpiando artefactos de un proyecto de arqueología en Alabama, ca. 1935-1943.

Ha realizado estudios comparativos de sociedades esclavistas en las Américas, así como una investigación arqueológica sobre la esclavitud en Cuba (La esclavitud detrás del muro: una arqueología de un cafetal cubano, 2015) y numerosos análisis sobre la diáspora africana y sus consecuencias (Diáspora africana en arqueología, 2010; Arqueología de la diáspora africana: Brasil, Cuba, Estados Unidos, 2009; etcétera). Debido a sus contribuciones, recibió el premio JC Harrington de la Sociedad de Arqueología Histórica en 2014 y, hasta la fecha, es la única persona negra que tiene ese honor.

Whitney Battle-Baptiste: autora del libro Black Feminist Archaeology (2011), en el cual hace el llamado a una arqueología más sensible a las cuestiones de raza y género, es profesora asociada de antropología en la Universidad de Massachusetts Amherst y directora del W.E.B. Du Bois Center que pertenece a dicha entidad académica. Su carrera como antropóloga y arqueóloga se ha centrado en el feminismo negro, la esclavitud y la diáspora africana. Es decir, en cómo la intersección de raza, género, clase y sexualidad se ve a través de una lente arqueológica.

Whitney Battle-Baptiste

De hecho, se doctoró en la Universidad de Texas en el programa de la Diáspora Africana en antropología con un enfoque en la arqueología del género y la raza. También, ha trabajado en varios sitios de excavación arqueológica, incluida la plantación Rich Neck en Williamsburg, Virginia. En el futuro, Battle-Baptiste confesó que le gustaría que “la arqueología se convirtiera en parte de una conversación más amplia en los estudios negros, africanos y de género, y que no solo sea un recurso para los académicos sino para el público en general”.

Ayana Omilade Flewellen: es profesora asistente en el Departamento de Antropología de la Universidad de California. Se describe a sí misma como feminista negra, arqueóloga, narradora de historias y artista. Sus intereses de investigación y docencia están moldeados por la Teoría Feminista Negra, la arqueología histórica y los procesos de formación de la identidad y las representaciones de la esclavitud.

Ayana Omilade Flewellen

Actualmente, Flewellen tiene un proyecto de libro entre manos titulado A Black Feminist Archaeology of Adornment, donde examina las prácticas sartoriales de autoconstrucción entre los arrendatarios, aparceros y propietarios de tierras afroamericanos en la Texas post-emancipada. Las prácticas de vestuario, según el trabajo de la Dra. Flewellen, se definen como hábitos socioculturales, moldeados por muchas operaciones de poder y opresión que se cruzan, incluido el racismo, el sexismo y el clasismo, y que involucran modificaciones en la forma corporal (escarificación, perforaciones corporales y alteración del cabello) y todos los suplementos tridimensionales agregados al cuerpo (ropa, peinetas, joyas, etc.).

Para concluir, y como bien apuntaba Maria Franklin, no es necesario ser una feminista negra para adoptar una postura crítica, dedicada a exponer la omnipresencia del racismo y el sexismo en el pasado, y dentro de la práctica de la arqueología misma. Mientras las afrofeministas continúan en la lucha por la justicia social, escribiendo sus experiencias y descubrimientos desde la periferia, los arqueólogos históricos ya no deben hacer la vista gorda a su participación en el silenciamiento de estas voces.

Sylvie Bécquer


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