Phillis Wheatley, de mujer esclavizada a convertirse en la primera mujer negra en publicar un libro de poemas

A menudo, se cita la Epopeya de Gilgamesh como una de las obras de poesía más antiguas jamás descubiertas, la cual se compone de poemas sumerios tallados en doce tablillas que datan del 2100 a. C. Pero, cuando pensamos en los primeros referentes femeninos afrodescendientes del género lírico, es frecuente hallar nuestra mente en blanco. Sin embargo, existen. Y, con frecuencia, la dureza de sus vidas contrasta con la sensibilidad poética de sus versos. Así, el objetivo de este ensayo biográfico es dar a conocer la existencia y el legado de la primera mujer negra en publicar un libro de poesía, Phillis Wheatley Peters.

Estatua de Phillis Wheatley en la Commonwealth Avenue, Boston.

Se tiene constancia de que Wheatley nació en 1753, en África occidental, probablemente Gambia o Senegal. A la edad de ocho años, fue secuestrada por traficantes de personas y llevada a Boston, Estados Unidos. Una vez allí, y tras ser subastada en el mercado de esclavos, la compró el sastre y comerciante John Wheatley, del cual tomó el apellido, como sirvienta personal para su esposa Susannah. 

A pesar de su condición de servidumbre en la casa de la familia Wheatley, éstos instruyeron a la futura poetisa enseñándole a leer y escribir en inglés. Al cabo de un año y medio, fue capaz de declamar párrafos de la Biblia. También, tuvo la oportunidad de estudiar astronomía, geografía, historia, literatura británica (concretamente, John Milton y Alexander Pope) y los clásicos griegos y latinos de Virgilio, Ovidio, Terencio y Homero. Desde el principio, destacó por brillantez intelectual y especial talento para el arte de escribir. incluso, llegó a causar cierto revuelo entre los estudiosos de Boston por ser capaz de traducir un cuento de Ovidio al inglés. 

Desde su adolescencia, Wheatley se inició en el mundo poético escribiendo sus primeros poemas, demostrando en sus versos una excepcional madurez para su edad. Estilísticamente, estuvo influenciada por poetas neoclásicos como Alexander Pope y reflejó una gran preocupación por temas como la moralidad, la piedad y la libertad. En el que probablemente fue su primer poema, To the University of Cambridge in New England, la joven expresaba que, pese a la rica e inusual exposición de conocimiento que recibió siendo una esclava afroestadounidense, su espíritu anhelaba el desafío intelectual de un ambiente más académico. 

No fue hasta 1770 que se publicó un poema suyo, An elegiac poema on the death of that celebrated Divine, and eminent Servant of Jesus Christ, the Reverend and Learned Mr. George Whitefield. Esta elegía, impresa en forma de panfleto en Boston, Newport y Filadelfia, dio a conocer el talento poético de Wheatley a nivel nacional. Al año siguiente, el poema llegó a Londres, siendo aclamada internacionalmente por este, lo que le dio un impulso para seguir su andadura por la poesía. 

La poetisa negra aplicó el simbolismo bíblico en sus obras líricas para evangelizar y comentar sobre la esclavitud. Por ejemplo, On Being Brought from Africa to America

Al cumplir 18 años, había conseguido reunir una colección de 28 poemas que intentó publicar sin éxito poniendo anuncios en distintos periódicos. El racismo de los colonos impidió que cualquier editor publique su obra. La ayuda que necesitaba le llegaría de la mano de la condesa de Huntingdon, Selina Hastings, adinerada defensora de las causas evangélicas y abolicionistas a quien Wheatley había enviado el poema de Whitefield. 

De pronto, la joven poetisa se encontraba viajando a la capital de Inglaterra para ser recibida por varios dignatarios: el patrocinador de los abolicionistas, el conde de Dartmouth, el poeta y activista Baron George Lyttleton, Sir Brook Watson (futuro alcalde de Londres), el filántropo John Thorton y Benjamin Franklin. Dos años más tarde, en 1773, estaba circulando la primera edición de Poems on Various Subjects, Religious and Moral, el primer volumen de poesía de un afroamericano publicado en tiempos modernos del que se tiene registro. Incluía un delantero firmado por John Hancock y otros notables de Boston, así como un retrato de Wheatley para demostrar que el trabajo fue escrito por una mujer negra. 

Al cabo de poco tiempo, fue emancipada y recuperó su libertad. En 1778, se casó con John Peters, un hombre afroamericano libre de Boston. Paradójicamente, ser libre y negro durante la Guerra de independencia de los Estados Unidos era toda una odisea, pues salir de la pobreza era casi imposible en un entorno fuertemente competitivo y hostil. Para desgracia de Wheatley, las cosas no marcharon bien. Tuvo que pasar por trabajos como lavandera y sirvienta para mantenerse, ya que su marido la abandonó al poco tiempo. Intentó por todos los medios publicar un segundo libro, pero no lo consiguió. Murió en diciembre de 1784 en la absoluta miseria. 

Sylvie Bécquer


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