Mujeres filósofas afrodescendientes, las grandes olvidadas en la historia de la filosofía

Cuando pensamos en las figuras intelectuales que mediante sus aportes filosóficos han influido en la forma de pensar de las sociedades o, sencillamente, han destacado por su lucidez analítica, se nos vienen a la cabeza hombres, en su mayoría blancos. Es decir, existe una predominancia masculina y blanca en el área. 

Angela Davis. Fuente keepingdemocracyalive.com

Entre las razones de este hecho, como así lo señala Lisa Whiting, investigadora especializada en igualdad, está lo que ha sido costumbre por largo tiempo:  transferir las contribuciones de las mujeres a los hombres. Como segunda causa, también ha influido el que las mujeres no hayan formado parte de las instituciones académicas tradicionales hasta el siglo XX. Por consiguiente, esto ha reforzado nuestro estereotipo del perfil de filósofo como masculino. En este aspecto, asevera Whiting, “significa que las mujeres que publican una gran obra filosófica tendrán que trabajar aún más duro para ser reconocidas como grandes”. 

Entonces, ¿dónde están las filósofas? Y, más concretamente, ¿las filósofas negras? ¿Acaso no han contribuido con sus conocimientos en materia filosófica? Por supuesto que sí. Y el objetivo de este artículo es visualizarlas, así como exponer su pensamiento. 

El comienzo por la andadura filosófica no fue nada fácil para el primer grupo de mujeres afroestadounidenses que se abrieron paso en un mundo patriarcal y racista, en los años sesenta y setenta. Entre ellas, se encuentran profesionales como la emblemática afrofeminista Angela Davis, la cual obtuvo el doctorado en filosofía en la Universidad Humboldt, de Berlín; Joyce Mitchell Cook, quien fue la primera mujer negra en conseguir el doctorado en dicha rama, en la Universidad de Yale; Adrian Piper y Michele Moody-Adams, quienes se doctoraron en la Universidad de Harvard; Georgette Sinkler, que hizo lo mismo en la Universidad de Cornell; Laverne Shelton fue a la Universidad de Wisconsin y Anita L. Allen, la primera mujer afroamericana en ser presidenta de la Eastern Division of the American Philosophical Association, se doctoró en la Universidad de Michigan. 


La tienda de Afroféminas



Siete mujeres afroestadounidenses que, a pesar de ser brillantes en su campo de estudio, enfrentaron el rechazo y la discriminación a causa de su género y color de piel. Angela Davis fue despedida ilegalmente por la Universidad de California en 1970, al admitir que era comunista. En una ocasión, exclamó lo siguiente: “ser mujer ya es una desventaja en esta sociedad siempre machista; imaginen ser mujer y ser negra. Ahora hagan un esfuerzo mayor, cierren los ojos y piensen, ser mujer, ser negra y ser comunista. ¡Vaya aberración!”.

A Cook, Shelton y Piper se les negó su derecho a la titularidad de plaza en sus respectivas universidades como docentes, sin dar las instituciones explicación válida alguna. Años más tarde, en una entrevista a George Yancy, Piper criticaría la percepción racista y sexista que se tiene de las mujeres negras en filosofía como “sirvientas y prostitutas”. Por su parte, Anita L. Allen confesó esto: “una vez que obtuve el doctorado y me reuní con el presidente de mi tesis, Richard Brandt, se paró a mi lado, levantó mi barbilla hacia él y comentó que yo me parecía a una criada que alguna vez empleó su familia”. 

Asimismo, la propia Allen no duda en afirmar que este tipo de situaciones denigrantes no son cosa del pasado, sino que siguen estando presentes. “¿Estamos más allá de que nos pidan que vayamos a buscar café para los jefes de departamento y cosas peores? Lamentablemente, no”. 

Ante la realidad sórdida que tienen que enfrentar las estudiantes negras a día de hoy, es habitual que aparezca el desánimo entre las mismas, por lo que terminan desistiendo de los estudios filosóficos. También, en parte, debido a la ausencia de materias en los programas académicos que traten la filosofía afrofeminista o afroamericana. Como consecuencia de ello, según datos de la American Philosophical Association, de los 10 000 filósofos con doctorado que hay en Estados Unidos, solo 38 son mujeres negras. 

Por otra parte, en cuanto a las contribuciones filosóficas hechas por algunas de las doctoras mencionadas, es de destacar la reflexión que hace la filósofa y activista Angela Davis sobre el sistema carcelario estadounidense: “las cárceles y las prisiones están diseñadas para quebrar a los seres humanos, para convertir a la población en especímenes en un zoológico, obedientes a nuestros cuidadores, pero peligrosos entre sí”, en su Autobiografía de 1974. Davis también se ha pronunciado recientemente sobre el conflicto palestino-israelí, abogando por el boicot, la desinversión y las sanciones contra Israel. 

Así, la vicerrectora de la facultad de Derecho y Filosofía en la Universidad de Pensilvania, Anita L. Allen, es una reconocida experta en las áreas de privacidad, protección de datos, ética, bioética y educación superior. Además de ser autora del primer libro de casos sobre el derecho a la privacidad, Privacy Law: Cases and Materials, publicado en 1999. En este sentido, Allen hace hincapié en que “la confianza se debe ganar. No es algo que pueda exigirse o sacarse de un cajón y entregarse. Y cuanto más muestre el gobierno o el sector empresarial un respeto genuino por la privacidad de las personas en sus acciones, así como en su palabra y políticas, más confianza surgirá”.

Sylvie Bécquer



Sawabona, palabra que proviene del África del sur, significa “Yo te respeto, yo te valoro, eres importante para mí”. Si te gusta nuestro contenido con cada donación Ko Fi nos estás diciendo SAWABONA.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.