Surf afrofeminista, una herramienta de empoderamiento para las mujeres afrodescendientes

Imani Wilmot

Se tiene constancia, a través de fuentes escritas y orales, de que el surf se practicaba con anterioridad al 1800 en comunidades costeras de la Polinesia, China, Perú y África occidental. A día de hoy, es una práctica deportiva ampliamente extendida que ha llegado a convertirse en un deporte olímpico de manera oficial. Pero, ¿qué valor puede aportar el surf en la vida de una mujer afrodescendiente? Pues más de lo que a simple vista pueda parecer.

En condiciones socioeconómicas y culturales muy deprimidas, como lo es Jamaica, ser mujer, negra y pobre se convierte en una verdadera pesadilla, donde el abuso, la violencia y la falta de educación es constante. Y, ¿por qué hablar de Jamaica concretamente? Porque allí se encuentra una joven afrodescendiente que se ha convertido en todo un modelo de superación gracias al surf, se trata de Imani Wilmot

Hija del fundador de la Jamaican Surf Association, Billy Wilmot, Imani ha hecho del surf el sentido de su vida a la par que instruye a otras mujeres negras en todo lo que ha aprendido en sus 20 años de experiencia con las olas. Según ella, enseñando surf puede transmitir mucho del conocimiento que ha adquirido. “Cosas como estar cómoda conmigo misma. Algo que no es fácil de aprender. Nadie te dice cómo amarte a ti misma. Pero estar en el agua y esforzarte por hacerlo lo mejor posible, te da una mejor comprensión de quién eres y quién puedes ser”. 

Así, existen otros ejemplos como la iniciativa estadounidense Black Girls Surf, creada por Rhonda Harper en el 2014, a raíz de no encontrar surfistas africanas para participar en el concurso Africa Surf Internacional del mismo año. En palabras de Harper, le fue imposible hallar una sola chica para la competición, por el contrario, habían numerosos candidatos masculinos. Al ver tal desigualdad, decidió establecer campamentos de surf que capacitasen a jóvenes negras con el objetivo de que algún día pudieran convertirse en surfistas profesionales. 

Aunque la búsqueda de Harper no fue del todo infructuosa, pues tuvo la oportunidad de conocer a Khadjou Sambe, en Dakar. Al verla, supo que tenía talento y le propuso ir a entrenar a California para alcanzar mayor destreza. Y Sambe aceptó. Ahora se ha convertido en la primera surfista profesional de Senegal. 

Khadjou Sambe

Pero, antes de conseguir tal victoria, tuvo que enfrentarse a los prejuicios de su familia y de su comunidad, pues el surf es un deporte de hombres en su país natal. Incluso, estuvo dos años enteros sin poder practicarlo porque la gente de los alrededores hablaba mal de ella. Sin embargo, decidió apostar por lo que Sambe considera su pasión: el surf. Poco a poco, hizo entender a los suyos el significado de dicho deporte en su vida y, finalmente, ganó su apoyo. 

Asimismo, y siguiendo con el hilo anterior, los campamentos de Black Girls Surf operan en Senegal, Sierra Leona, Costa de Marfil, Ghana, Liberia, Nigeria, Jamaica, Los Ángeles, San Francisco y Carolina del Norte. Harper está planeando abrir este año uno nuevo en Hawai, donde pasó la mayor parte de su niñez y adolescencia. 

El capital invertido proviene en gran medida de las donaciones que recauda la asociación y, además de dedicarlo al material e infraestructuras, también apoyan a las futuras atletas proporcionándoles entrenadores con experiencia para asegurar su correcta formación. Actualmente, la organización se postula para competir en los Juegos Olímpicos de Tokio 2021

Por otra parte, y para hacernos una idea de cómo puede existir discriminación, tanto por el género como por el color de piel, en un deporte como el surf, se dan casos como el de la surfista de remo profesional Dominique Miller. Nació en Hawai, pero  tiene orígenes afrodescendientes y mexicanos. Ocupa el décimo puesto en la clasificación del Tour Mundial 2019 de la Asociación de Profesionales de Paddlesurf y confiesa haberse sentido discriminada a la hora de ser patrocinada como profesional. “Descubrí que es más difícil ser patrocinada por marcas de renombre por mi apariencia. Es más complicado conseguir un patrocinio si no tienes ese look de muñeca Barbie”. 

Dominique Miller. Fuente immersionsurfmagazine.com

Este no es un caso aislado. Tampoco lo es el de Sambe. ¿Por qué será que a Harper le costó encontrar a chicas negras dedicadas al surf? La presión social y familiar puede llegar a ser muy fuerte, y si no se posee la determinación necesaria los sueños de una vida distinta que rompen con los esquemas arcaicos y asfixiantes pueden desvanecerse sin llegar a cumplirse jamás. 

A modo de conclusión, digamos que el surf, ya sea que se practique profesionalmente o solo como una afición, representa una gran herramienta para empoderar a aquellas mujeres que por cuestiones personales o del entorno necesitan de una disciplina deportiva para superarse a sí mismas y adquirir autoconfianza. Una autoconfianza que se vuelve imprescindible en lo que hoy en día, lamentablemente, sigue siendo un mundo por y para hombres.

Sylvie Bécquer



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