Mujeres afrodescendientes en las artes marciales

En las artes marciales, al igual que en otras disciplinas deportivas, existe una sobrerrepresentanción masculina y, más concretamente, de personas blancas. Esto último puede deberse, en cierta forma, al origen de dichas artes. Aunque hoy en día están extendidas globalmente, proceden en su mayoría de Oriente.

Lady Sensei

La realidad es que las artes marciales no tienen nada que ver con el género o el color de piel de las personas. Sencillamente, son un conjunto de métodos y técnicas que contribuyen al automejoramiento físico, mental y espiritual de quien las practica.

El presente artículo tiene como objetivo principal presentar la historia y trayectoria de tres mujeres afrodescendientes que se dedican con éxito a estas doctrinas milenarias, rompiendo por completo con los prejuicios erróneos que puedan surgir en torno a las mismas.

Como primer caso, se encuentra la presidenta y fundadora de la Red Femenina de Artes Marciales (Women’sMartial Arts Network) y representante del Círculo Internacional de Maestros en Estados Unidos, Lady Sensei. Posee el rango de tercer Dan —dentro de la jerarquía en las artes marciales japonesas, se utiliza esta denominación para los practicantes con el grado de experto a maestro— en Ninjutsu, armas de filo y Jujutsu. Sensei de dedica a viajar por Norteamérica, Canadá y el Caribe para enseñar sus conocimientos a mujeres, instruyéndolas en técnicas de autodefensa y empoderamiento femenino. También, a través de sus talleres, infunde una visión holística de la salud y el bienestar de las mujeres.

Dereja Bain

Un aspecto a destacar de la trayectoria de Sensei, y que puede servir de inspiración para aquellas mujeres que piensan que es demasiado tarde para reorientar sus vidas, es que empezó su formación a los cuarenta y tantos años de edad, después de haber sufrido un largo tiempo violencia doméstica. Y, sin embargo, ha llegado ha convertirse en una referente para las mujeres afrodescendientes estadounidenses en materia de artes marciales. Estas últimas no son solo un ejercicio para el cuerpo, como se ha comentado anteriormente, sino también para la mente y el espíritu.

Asimismo, se ha dedicado por más de 20 años a dar conferencias, donde expone sus vivencias y cómo logró superarlas gracias al “poder curativo” de dichas artes. De hecho, en 2017 presentó su autoetnografía titulada De un ojo negro a un cinturón negro: el entrenamiento marca la diferencia, en la Conferencia de Estudios Marciales celebrada en la Universidad de Cardiff en Gales, Gran Bretaña.

Para el segundo ejemplo, se haya la joven estadounidense Dereja Bain, la cual se convirtió a los 15 años en el cinturón negro de kárate más joven del país en 2016. Su historia, al igual que la de Sensei, está marcada por la superación. En su caso, Bain padecía de una acusada baja autoestima desde niña que le impedía tener un óptimo rendimiento escolar. Gracias al apoyo incondicional de sus padres, se unió a la Academia de Artes Marciales de las Bahamas con apenas ocho años para intentar superarlo. A partir de ahí, todo cambió radicalmente para ella.

Siete años más tarde, y tras dos días de intensas pruebas ante la mirada crítica del instructor jefe de la Asociación Okinawense Goju-Ryu de las Bahamas, el quinto Dan Elrick McKinney de Nassau, superaba su prueba para obtener el cinturón negro en una de las artes marciales más estudiadas y practicadas a nivel mundial.

Bain asegura que ha visto que desde que práctica kárate se ha vuelto más segura de sí misma, y ahora tiene la capacidad suficiente para defenderse. “De mi primera clase de kárate, que fue una experiencia temerosa e intimidante, a ahora que llevo años compitiendo en torneos, viajando, creando amistades dentro de la clase y exponiéndome a un entorno diferente”.

Sheckema Cunningham

Aunque el kárate no es el único deporte que realiza Bain, también hace natación y ha participado en campeonatos nacionales.

Por último, está la primera y única mujer afrodescendiente que hasta el momento ha conseguido ganar el oro en taekwondo en el Dutch Open, celebrado en 2013 en Eindhoven, Países Bajos, la jamaicana Sheckema Cunningham. En esa ocasión, participó en la división de micropeso y derrotó a su oponente italiana en un reñido partido de semifinales antes de derrotar a un oponente de Polonia en la final.

Cunningham empezó a entrenar a los 13 años de edad y desde entonces no ha dejado lo que ella considera el motor de su vida: luchar en la lona representando a su país, Jamaica. Con 20 años de experiencia a sus espaldas, ha sido premiada en multitud de competiciones y torneos en diferentes estilos de artes marciales. Entre los más destacables, se encuentra la medalla de bronce en el
Campeonato Mundial de la Federación Internacional de taekwondo del 2011, organizado en Nueva Zelanda; el oro en kickboxing en el German Open en 2015; o el doble oro en el Campeonato Mundial de la Asociación de Miembros Amateur de la Asociación Internacional de Kárate y Kickboxing en 2017, celebrado en Grecia.

Sylvie Bécquer



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