Ignacio Garriga y la white supremacy in blackface

imagen Europa Press

Soy parte del colectivo African Vibes, una agrupación informal de personas africanas o de afrodescendientes. Creamos esta comunidad con la finalidad de compartir visiones, experiencias y conocimientos sobre nuestras vivencias en Catalunya y España, siempre con cierta perplejidad, y una visión crítica que sitúa el antirracismo y anticolonialismo en el centro, así como el género y otras temáticas de interés que contribuyen a tejer un enfoque interseccional, que huye de generalizaciones y simplismos. 

Escribo estas palabras con abatimiento, vergüenza e indignación, por tantos eventos dramáticos que estamos presenciando y viviendo en nuestra Catalunya, en nuestra Barcelona, en nuestras calles y en el resto del estado español. 

Barcelona siempre ha sido una ciudad de la que uno se puede enorgullecer. Nací en África, y Barcelona me acogió a los 10 años de edad, ciego, analfabeto, desplazado de guerra. Me secó las lágrimas, me dió cobijo,me dió cariño, curó mis ojos, y me dió esperanza, sonrisas, inolvidables cruces de caminos, retos por superar, pero sobre todo, me dió valores, educación y tolerancia, bueno tal vez debiera decir nos dimos. 

Ésta es una ciudad de campeones. Siempre la he considerado un lugar donde las diferencias se resuelven hablando, y sus gentes son creativas, abiertas al mundo, éste enclave siempre fue un laboratorio de sueños y proyectos, que encarnan personas venidas de todo el mundo, y que también dan molde a la ciudad y a la sociedad. 

Es la urbe se ha levantado en masa frente a varias injusticias. Es el contexto que se ha construido a través de una historia de migración y paso casi nómada de la población durante siglos. Y así, diversa y compleja, Barcelona tiene sus tensiones y distensiones. Sus fuerzas centrípetas y centrífugas. Y sus estructuras. Por eso nadie discutirá que no estamos en Liliput y que también hay conflictos históricos sin resolver, o momentos de crispación derivados de la convivencia o su ausencia, igual que nadie discutirá que los catalanes son un pueblo muy proclive al diálogo, teniendo en su territorio uno de los parlamentos más antiguos del mundo, cuando no el primero. 

Escuchando y viendo los medios de comunicación, pareciera que nos cambiaron de plano vivencial y nos trasladaron a una pieza teatral de muy mal gusto, con escenas de violencia, intolerancia, odio e inseguridad. Pero lo cierto es que, salvo por la gentrificación, aquí somos los y las que somos, la ciudad y Catalunya no ha cambiado su esencia; La policía patrulla las calles, la gente lucha por encontrar un empleo y hacer bien su trabajo, los chavales van a la escuela y en los fines de semana juegan el Barça, el Girona y el Espanyol, y la juventud se pega una buena fiesta para recordar o para olvidar. 

Hoy, por primera vez, he visto un vídeo del candidato de un partido de extrema derecha en Barcelona. Hace meses que estoy en shock y no encontré las fuerzas para comprobar, que efectivamente el candidato negro de VOX era real, no una broma. 

Se me parte el corazón ver como un hijo de África y de Europa, nacido y crecido con todos los privilegios, se alce como un opresor de quienes también somos mezcla de éstos dos mundos, por nacimiento o por procesos sociales, y que blanda la bandera del odio y de la calumnia, sin dudar, contra quien lucha por una vida digna para sí, y sobretodo, para sus familias. 

Se sabe que es usted católico, señor Ignacio, pues bien, manda el mandamiento “No dirás falso testimonio contra tu prójimo”; de la misma forma se sabe que su formación política ha ascendido a la escena pública publicitando o fomentando falsas noticias para criminalizar y perseguir a las minorías y a la gente más vulnerable, como los niños y niñas que migraron sin sus padres, y a los que ustedes insisten en llamar MENAs, para despojarles de su humanidad e inocencia. 

El discurso de odio de su formación política va dejando un reguero de violencia por todo el estado. Su programa electoral se fundamenta básicamente en la retirada de cobertura legal a las personas vulnerables. Sabe usted que también dicen los mandamientos “No matarás”, cuando ustedes pretenden promover deportaciones masivas, en muchos casos lo que están cometiendo de forma indirecta son homicidios en masa, porque si la gente migra, es precisamente para aumentar su esperanza de vida y la de los suyos. 

Habla usted de perseguir a los hermanos y hermanas africanas, muchos de ellxs en situación irregular, que se dedican a la venta ambulante. Pero no hacen propuestas reparadoras, sólo deciden perseguir desde una posición de superioridad o de supremacía, en su caso, como diría Franz Fanon, se da el fenómeno de la white supremacy in blackface (supremacía blanca en cara negra), haciendo de usted una pantomima y una vergüenza.

Es una tristeza enorme para todos y todas los negros y negras del mundo que padecimos, hasta no hace mucho, la barbarie de la privación de derechos sublimada en la esclavitud.

Dice también el mandamiento “Honrarás a tu padre y a tu madre”. Recuerde que usted es hijo de ésta África a la que violenta y priva de esperanza y progreso material. Recuerde también que dicen los mandamientos «No codiciarás los bienes ajenos». Verá, en éstos tiempos de la aporofobia que promueven los principios o ideologías económicas y políticas como la de su formación, el mayor bien que tenemos las personas es nuestro derecho de ser vistas y tratadas como tal, y que se respete nuestra integridad y presunción de inocencia. 

Finaliza usted su discurso del día 5 de noviembre diciéndo “Que Dios os bendiga”. Estoy seguro que usted también conoce el mandamiento que dice “No tomarás el nombre de Jeohvah, tu Dios, en vano”. Después de ignorar todos éstos mandamientos, incluso sería lícito pensar, que es usted una especie de profeta de Bahal. 

Trabajo en un centro de primera acogida, con menores extranjeros no acompañados, como también lo fui yo . Toda la sociedad catalana y española ha sido testigo de la violencia completamente irracional que se ha desatado sobre éste valiente colectivo de niños y niñas, capaces de superar una de las experiencias más mortíferas del mundo, para venir a este país a trabajar y estudiar mientras que ustedes azuzan con infamia las llamas de la intolerancia, del odio y de la violencia contra ellos.

Ustedes que vienen de familias privilegiadas, se saltan las leyes y la constitución y se inventan otras normas en las que los niños y niñas pueden recibir palizas con total impunidad. Las personas más vulnerables de la sociedad padecen persecuciones y humillaciones de toda clase, como el menor en Zaragoza que recibió una brutal paliza, dejándolo en estado muy grave con el cráneo hundido. O como los asaltos a centros de acogida en Catalunya. O como las persecuciones a los vendedores y vendedoras ambulantes. 

Recuerde usted, que lleva tatuado en la piel un color criminalizado, para su alienación, explotación y subyugación, igual que el resto de negrxs del mundo, y aunque venga usted de una família bien, en Vox siempre será el negro de …, una mascota, y nunca Ignacio Garriga. Estamos en el siglo XXI, merecemos superar y trascender la violencia, el odio y la xenofobia del pasado. 

Usted es una persona afortunada, señor Ignacio, valórese y acéptese. Pida perdón a todos y todas las inmigrantes, principalmente a la comunidad africana, abandone éste partido y siéntase orgulloso de ser una persona hijo de Europa y de África. 

Pero Sr. Garriga, ¿sabe qué nos ha enseñado el tener identidades múltiples, híbridas y complejas? Que hay que escuchar todas las historias, todas las voces y todos los contextos. Por esa razón no es posible quedarse en una posición estática de miedo, duda o odio a su persona, sino indagar y ser críticas (que no criticonas) intentar comprender su posición no expresada. De hecho, pienso que Garriga puede hacernos pensar en cómo se corporeiza la idea del colonialismo. Cómo ha marcado la historia al país que consiguió pseudoliberarse el 12 de octubre de 1968 de España, pero que como es bien sabido sigue viviendo las brutales consecuencias del neo-colonialismo y lleva tatuados los recuerdos de la historia en las raíces. De Garriga he aprendido a no caer en ser banal, en tachar de buenas o malas personas, de analizar en su complejidad los discursos. Y por eso la interseccionalidad es clave.

Ser negro no es la única característica jerarquizada. Están el género, la clase económica, las credenciales, el capacitismo, la edad, etc. Y quizá el resto de etiquetas cubren la etiqueta de racializado como acción política. Quizá son un blanqueador. Sería osadía hablar de las vidas ajenas con esta superioridad. Pero tenemos claro que ante la violación de derechos y la violencia a cuerpos jerarquizados por una sociedad violenta, la beligerancia será nuestra respuesta. No hablaremos de las personas, sino de las ideas que siembran y las desmontaremos una a una porque son construciones cargadas de falacia, odio y desconocimiento. 


African Vibes


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