La no tan fina línea entre el respeto y la apología del odio

No, yo no respeto todas las ideologías.

No, yo no tengo amigas que votan a la ultraderecha.

Porque al menor indicio de racismo, machismo, LGTBfobia, etc., suelo eliminar a esa persona de mis redes y de mi vida, si es que lo estaba. Llámame intolerante si quieres, pero es que no, no tolero el odio y lo digo sin despeinarme. Ellos pueden decir que inmigrantes y racializadas somos escoria, que las homosexuales están enfermas, que las personas pobres o desplazadas merecen su suerte, pero la intolerante soy yo. Así está el patio.

Estos días se han hecho virales dos amigas porque, en una entrevista callejera, una dice que va a votar a VOX y la otra lo flipa muchísimo. No se lo esperaba. Sabía que era de derechas, pero tía, es que votar a VOX… Pero tan amiguis, oiga. Y se viraliza el momento como para darnos a todas una lección de humanidad, sororidad y respeto. Claro que sí, podemos pensar diferente, pero no por eso vamos a enemistarnos.

Pues mira, no. Que una sea de derechas y otra de izquierdas es pensar diferente. Si una fuera independentista y la otra no, sería pensar diferente. Pero resulta que apoyar el odio o no condenarlo, no es una diferencia de opinión. Y ahí entran de nuevo nuestros amigos los privilegios. Estas buenas chicas blancas pueden seguir siendo tan amiguis y no pasa nada porque no es nada personal. Para mí sí que lo es. Si votas a la extrema derecha estás contra mí, y si estás contra mí, seguir siendo tu amiga como si nada me convierte por lo menos en idiota.

No es por lo que tú te piensas, dice Lucía. Nunca supimos qué es lo que se piensa y cuál es el motivo real del voto. Pero sabemos que se ha leído el programa y, aunque no está de acuerdo con todo, pues oye, le parece la mejor opción. Una niña de 8 años le dijo ayer a mi hija que ella votaría a VOX porque no le gusta hablar catalán. Y aún habrá gente adulta con los mismos argumentos. Ese es el nivel.

No voy a cargar contra ninguna de ellas, como para bien o para mal han hecho por ahí, porque para mí son solo niñas y mi madurez las pone en desventaja. Yo ni siquiera sé si voté cuando tenía 18. Las cosas estaban más o menos bien y no había una amenaza inminente. Para mí eso eran cosas de mayores, y ¿para qué iba a votar, si no tenía ni idea de política ni el más mínimo interés? Así que, partiendo de esa base, no las juzgo a ellas, que ya bastante hacen con leerse los programas y formarse una opinión, supongamos que propia.

Voy a pensar que son jóvenes criadas entre algodones, que no saben cuántas mujeres mueren o son agredidas al día, o que piensan que eso no les puede pasar a ellas. Son listas, y nunca entrarán en una relación tóxica o las violarán porque sí, porque a un hombre se le antoja, y la ley las dejará desprotegidas porque a ver si va a ser una denuncia falsa o a ver cómo ibais vestidas o cuánto habíais bebido. Voy a pensar que Lucía es rica y por eso le parece bien que los ricos paguen proporcionalmente menos y los pobres más, voy a pensar que le beneficia que se elimine el salario mínimo para que los empresarios puedan ir echando migajas a los trabajadores harapientos en vez de pagarles. Voy a pensar que ninguna de las dos tiene ni idea de lo que es la desigualdad, ni ha vivido de cerca un desahucio ni conoce ninguna familia al borde de la pobreza. Y voy a dar por sentado que ninguna tiene una amiga inmigrante o descendiente de inmigrantes. Amiga de verdad, no de las ficticias o de lejos que se usan para decir que no eres racista. Amiga que les cuente cómo se sufre día a día el racismo. Y por supuesto ninguna de las dos tiene ningún respeto por los animales. Porque si alguna de ellas fuera lo contrario a todo esto, no, no podrían seguir siendo amigas.

Lo que me causa repugnancia es cómo los medios de comunicación validan a la ultraderecha como ideología a la que hay que respetar, como todas. Y así nos cubrimos todas de gloria y amén. Lo que me pregunto yo es quién asumirá la culpa cuando entren en todas las instituciones y lo tiñan todo de odio, cuando sin estar todavía ya vemos el auge de los neonazis, paseando por ahí su ideología «respetable» sin ningún tipo de pudor ni miedo a las consecuencias, dando palizas a menores inmigrantes sin familia, saludando a los antidisturbios en plan coleguitas, etc. Aparece en las noticias, pero como son personas contra menas (lo de inventarse palabros para deshumanizar también es muy de nazis), pues no pasa nada. De nuevo legitimando la violencia cuando va a hacia el otro, mientras no salpique, no es condenable. La prensa seria es imparcial. 

Y ese programa de entretenimiento para las masas, en horario de máxima audiencia, jugando y divirtiéndose con el líder del odio, humanizando al monstruo. Tampoco tiene nada que perder, ahora que es rico y defenderá bien sus intereses. A menudo recuerdo a aquella hormiguita que se levantaba todas las mañanas muy tempranito, muy tempranito y que reconocía incluyéndose a sí misma que no somos nadie. Yo me despertaba cada día con esa hormiguita y no sé quién es ahora. La televisión mató a la estrella de la radio.

Y los políticos de izquierdas. Esos que ves en los debates y te da la impresión de que todo esto no está pasando. Ni una condena, ni un reproche, cada uno a soltar lo que le han escrito y pa’lante. Nadie recuerda que Hitler fue elegido democráticamente, que su partido era una opción ideológica respetable.

Me levanto de resaca electoral y compruebo que la cosa no ha dado un vuelco desde donde lo dejé anoche. Cuando no pudimos más y nos pusimos una peli y nos fuimos a la cama. Ya ha pasado. Y no pasa nada. Los medios de comunicación no se echan las manos a la cabeza como se las echaban cuando la ultraderecha invadía Europa. Eso no va a pasar aquí. La población española es campechana y buenrollera porque tiene buen vino y buen clima, no como los europeos, que están amargados. Pero ya están aquí, y les hemos dejado pasar con el respeto a todas las ideologías, la imparcialidad y toda esa mierda. Criticamos la superioridad moral de la izquierda, como si la supremacía blanca y masculina no se sintiera superior a nadie. Y a las mujeres y personas racializadas es para darles un fuerte aplauso. Vi en otra de esas entrevistas callejeras a una mujer sudamericana y orgullosa votante de VOX para que echaran a los inmigrantes, pero a ella no, porque había venido en un avión a hacer un máster que le habían pagado sus padres, y entonces ella sí que tenía derechos porque tenía dinero. Sin una pizca de vergüenza lo decía, oiga. Me pregunto si cuando el odio crezca y se extienda hasta el punto de organizar partidas de caza a los inmigrantes, nos van a pedir la documentación y los títulos antes de dar la primera patada. Ni siquiera los negros de VOX van a salvarse. Para los blancos todos los negros se parecen, ¿sabéis? Todos somos la misma escoria y el hecho de ser los negros de VOX ya es bastante significativo, porque yo, piense como piense, no soy la negra de nadie, ni permanecería al lado de quien me viera de esa manera.

En serio, esos que defienden la libertad de opinión y el respeto por todas las ideologías deberían deconstruirse y reeducarse un poquito empezando por los vídeos de Coco de Barrio Sésamo para distinguir el bien y mal. Y si de verdad piensan que el problema es que somos muchos, que se hagan un guantelete dorado y busquen las gemas del infinito para cargarse a la mitad del mundo con un chasquido*. Así, sin odios ni resquemores, la mitad y fuera. Al menos de esta manera nadie se cree superior. Lo otro es supremacía blanca masculina y hay que empezar a llamarlo por su nombre, que la historia ya nos ha contado lo chungo que es meterse ahí. Y luego dirán que Thanos era el malo. Un filántropo al lado de lo que se nos viene encima. A por ellos, cantaban victoriosos en su sede. Ellos somos nosotras.


*Vengadores, Infinity War. Spoiler. 
El malo gana. Los Vengadores pierden. Medio mundo desaparece.


Nebetawy

Educadora y cuidadora no remunerada, instructora de yoga y cantante.

Si te gusta nuestro contenido, considera invitarnos a un café 🙂
Afroféminas es un proyecto autogestionado y autofinanciado.
Gracias a tu donativo las escritoras pueden financiarse, la comunidad puede sostenerse y ¡Afroféminas puede seguir creciendo!

0 comentarios

  1. No entiendo muy bien por qué se acude a banderas de España para ilustrar el odio. Para mí esa bandera debería ser un símbolo de amistad y generosidad para quienes viven entre nosotros, igual que para una mayoría de españoles debería ser el símbolo de lo que protege nuestros derechos.

    Me resultan dudosas afirmaciones que se hacen sobre Vox, que parecen burdas simplificaciones, aunque es evidente que es un partido extremista como lo es Podemos, y que la opciones extremistas se salen del marco de nuestra Constitución y de nuestra convivencia. Habría mucho que discutir sobre la legalidad de ambos, pero en la mayoría de regímenes democráticos se ha tolerado la existencia de estos extremos, en el entendimiento de que nunca tocan poder o lo hacen de forma minoritaria sin poder imponer sus planteamientos. Quizá sea un error, o quizá no, pero si ilegalizamos, habrá que hacerlo con todos.

    Dicho lo cual, yo sí tengo amigos que votan a ambos extremos, que creo que simplemente tienen un juicio equivocado, pero no desean mal al prójimo. Creo que el baremo para la amistad no tiene que ver con estar equivocado, sino con una cuestión de honestidad y bondad personal.

    Veo algunos datos inexactos, por ejemplo, que hay opciones políticas que proponen que quienes más tienen paguen proporcionalmente menos. Nunca he conocido una sola. Las más extremistas proponen que paguen proporcionalmente lo mismo, y por tanto en términos absolutos mucho más. La situación actual no es que quien más tiene más paga, sino que quien más tiene paga más proporcionalmente, y por tanto muchísimo más en términos absolutos.

    “Para los blancos todos los negros se parecen, todos somos la misma escoria”. ¿De verdad? A partir de este punto no merece la pena seguir leyendo, ya que se decreta que por una cuestión racial hay gente idiota.

Responder a Julio Cancelar respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.