¿El color hace la raza? 

Antecedentes

Mi madre y mi padre eran de continentes distintos pero de nacionalidad española, por mucho que a la mayoría de la gente le cueste creerlo por ignorancia histórica. Mis abueles también lo eran.

Mi padre era lo que se llama blanco y mi madre era lo que se llama negra. Y yo soy lo que se llama mulata, aunque a mí no me gusta y me quejo, y si te declaras antirracista deberías eliminar esa palabra de tu vocabulario porque la RAE no está muy por la labor. (Su etimología es «mula» y no surgió como un piropo precisamente. Añado que «negro/a» tampoco. Luego voy con eso)

«En el medio» de Michael Dixon. Disxon es una artista afroamericano que investiga sobre todo los problemas de la identidad biracial. https://michaeldixonart.com/

Me he criado en una familia negra y he vivido en un mundo blanco.

Me casé con un hombre lo que se podría llamar «blanco nórdico», y mis hijes son lo que se podría llamar «blanco mediterráneo»

Anécdotas

Una de las primeras veces que fui a buscar a mi hija al Agrupament Escolta (es como los Boy Scouts de Catalunya), ella me saludó al verme y una niña le preguntó quién era.

—Es mi madre —respondió mi hija.

—Anda ya. ¿Cómo va a ser tu madre si tú eres blanca y ella es negra?

Mi hija, que es muy suya y que probablemente jamás se lo había planteado, simplemente pasó de responder y siguió con su vida.

Curiosamente también en el A.E., lo que se considera un espacio abierto y respetuoso, en una excursión de madres y padres nos hicieron hacer una dinámica de grupo (las odio), en la que teníamos que representar los valores que nos gustaría que se inculcasen a la muchachada. Había una madre que iba con una niña pequeña, que decía «tolerancia» muchas veces. Era si quisiera recalcar lo importante que era precisamente por estar delante de mí: una persona de una «raza» diferente a la que había que «tolerar». Y precisamente por tanto reiterar, la niña acabó preguntando. No recuerdo bien la pregunta, ni siquiera recuerdo bien la respuesta. Algo así como que la gente tiene diferentes colores de piel pero que no hay que despreciar a nadie por ello, súper sonriente y buenrollera ella. Lo que sí recuerdo bien fue la respuesta de la niña. Mirándome y señalándome con el dedo y con un tono muy grosero le dijo a su madre:

—Ella tiene la piel negra.

—Ninguna persona tiene la piel totalmente negra ni totalmente blanca. —Contesté. —Eso son etiquetas. 

Que ya ves tú lo que entendería la niña de todo eso, pero yo me quedé a gusto porque un poco me había ofendido. La madre se apresuró a disculparla y a decirme que no lo había dicho con mala intención, y yo asentí con la cabeza pero de morros, en plan «claro, claro, si nunca es con mala intención.» Lo que yo me pregunto es qué le había hecho pensar a esa niña (criada en ese hogar tan respetuoso y «tolerante»), y afirmar con tal seguridad que yo soy negra, cuando entre su piel y la mía probablemente haya medio tono en la escala Pantone.

Una tarde, entro en el parque con mi hijo pequeño y, como siempre, él corre a jugar mientras yo me entretengo en cerrar la puerta. Había otras dos madres con sus hijes. Una le dice a la otra que qué niño más guapo. La otra le da la razón. La primera insiste. La segunda dice además que qué espabilado, y que tan chiquitito se sube a todo sin miedo y bla, bla, bla… (Sí, mi hijo lo peta, señora. Igual es que le dejo jugar y trepar a las cosas y no me paso la tarde gritando «te vas a caer»). Yo observo a una distancia prudencial, como siempre. Socializar no es lo mío. La primera madre indaga, y por fin nota por interacciones del niño conmigo que yo soy su acompañante. Entonces empieza a dirigirse a mí. Que si qué guapo el niño. Y yo que sí, que vale. Y finalmente la osadía:

—¿Es tu hijo?

—Sí.

—Ha salido al papá, ¿no?

—Pues la gente me dice que es clavadito a mí, oiga.

—Pues yo no lo veo.

—Pues algunas personas ven más allá del color.

Silencio incómodo. Y luego ya cada una a su hijo, que estamos todas más guapas.

¿Y esto por qué me lo cuentas?

Pues porque muchas personas negras se reivindican como negras. Y oye, me parece estupendo. Pero si tu opinión difiere y te quejas por ahí de si te llaman de tal o cual manera, te dicen que a las personas negras que conocen les gusta que las llamen negras y no les gustan los eufemismos. A lo que yo quiero dejar bien claro una y otra vez que las personas negras no somos un todo. Somos seres independientes con ideas y opiniones propias. De nada.

Dicho esto, yo no me considero negra, ni me gusta que me llamen negra por dos razones muy simples:

Como dije antes, las personas no somos ni blancas ni negras, ni mucho menos amarillas, aunque este último, por fortuna ya no se utiliza. ¿Has visto a alguna persona oriental reivindicarse a sí misma como amarilla? ¿Por qué hacemos eso las personas negras? El nombre de negro nos lo puso el colonialismo al descubrirnos e invadirnos. Antes de que viniera nadie a decirnos: «Yo blanco, tú negro» (cuya connotación oculta es «yo bueno, tú malo»), éramos todas simplemente personas.

Ni siquiera soy 100% negra. ¿Por qué las personas blancas se empeñan en llamar negra a toda aquella que tiene una tonalidad, o simplemente unos rasgos que no les cuadran en el estándar 100% blanco? ¿Y por qué yo me tengo que callar y apechugar con eso? Asumir que soy negra está bien en parte, y claro que en según qué entornos y ocasiones yo también me reivindico como tal, pero fuera de estos contextos, es negar al menos media parte de mí.  

Yo no nací negra, nací persona. Me convirtieron en negra la primera vez que la muchachada me lo gritó en el cole. Cuando me deshacían las trenzas y se burlaban de mi pelo. Y desde ahí, todas las veces que me han hipersexualizado, que he tenido seguratas pegados al culo en tiendas, o me han ignorado en los castings porque no había papeles para mí… Y cuando los había, sí que resultaba ser demasiado blanca, fíjate tú.

Porque resulta que si te olvidas de mis rasgos y simplemente pones tu brazo al lado del mío, no verás tanta diferencia. Mi piel del invierno es la tuya del verano, y mi piel en verano se oscurece como todas. Entonces, ¿Qué hace la raza? ¿El color? ¿Los rasgos? ¿La capacidad para absorber el sol…? ¿El prejuicio, tal vez? Porque a ver si va a ser verdad que en humanos eso de la raza no existe, y van a ser etiquetas, sin más.

Si tienes un rato, dale al enlace de la foto. Es un artículo fotográfico muy interesante que demuestra cómo a estas alturas, lo de poner etiquetas de blanco/negro a la gente está empezando a quedar bastante ridículo.

Todo este tema me rondaba mucho en la cabeza hace tiempo, pero ha sido ver este vídeo y pensar: ¡Gracias! Así es justo como lo veo yo. Por fin alguien que lo dice en alto y en vídeo. Otra fotógrafa.

En fin. He leído a algunas compañeras decir que ser negra no es solo un color. Que no se trata del tono de marrón que tengas. Vale, pues entonces no nos definamos con el color. Ser negra es una forma de vida, una actitud, porque sabes que eres como eres no porque seas negra, sino porque te ven negra, y las experiencias que has tenido que vivir por ello han formado en mayor o menor medida tu carácter. Yo soy afrodescendiente. Eso sí lo era cuando nací. Eso sí me ha dado ciertas peculiaridades físicas. Eso sí que me conecta con mis raíces. Y esa palabra nunca ha sido utilizada para insultarme. 

Lo otro, amigas mías, se lo han inventado ellos. Y a mí no me representa.


Nebetawy

Educadora y cuidadora no remunerada, instructora de yoga y cantante.

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