Ser mujer afro también es nadar contracorriente

Nuestros rasgos, la tonalidad de nuestra piel, pero sobre todo nuestro cabello se convierten en puntos claves a la hora de ser o no aceptados en determinados ámbitos. Cuánto más oscura sea la piel y cuanto más rizado sea nuestro pelo peor.

El activismo estético es uno de los puntos claves de nuestra lucha como mujeres afro. De hecho, creo que es uno de los temas más importantes, vivimos en un mundo en el que la imagen  personal determina nuestro futuro, nos abre o cierra puertas en innumerables ocasiones.

Nuestros rasgos, la tonalidad de nuestra piel, pero sobre todo nuestro cabello se convierten en puntos claves a la hora de ser o no aceptados en determinados ámbitos. Cuánto más oscura sea la piel y cuanto más rizado sea nuestro pelo peor. De ahí  el triunfo de las pelucas, extensiones y cremas blanqueantes para la piel entre la población afrodescendiente. Las empresas productoras de pelucas y extensiones, en su mayoría asiáticas (indias y chinas), llevan décadas haciendo su agosto.

Para ser aceptadas y encajar en los patrones de belleza occidentales gran parte de la comunidad negra ha asumido como ritual de belleza diaria  colocarse pelucas y extensiones de todo tipo emulando el cabello occidental, las largas cabelleras lisas de pelo natural nos acercan a lo “bello, fino, agradable, bonito, sofisticado”,mientras que el pelo afro es “informal, rústico, poco profesional, africano y de pobres”

En la actualidad estamos en una fase de empoderamiento y de aceptación personal. Muchas mujeres negras lucen orgullosas sus diferentes texturas de pelo afro, cada vez es más habitual ver a personas negras despojarse de las cremas alisadoras y de las pelucas y mostrar peinados y turbantes que enorgullecen. Pero siguen siendo una gran minoría.

La presión estética también afecta a las grandes figuras negras, creo  incluso que en mayor medida. Planteros lo siguiente: si las personas  negras influyentes decidieran mostrarse tal y como son a lo mejor nos allanarían más el camino al resto. ¿Nunca  os habéis imaginado a una cantante influyente como Beyoncé o a la ex primera dama de los Estados Unidos Michelle Obama luciendo con orgullo y naturalidad  sus rizos afros?¿Y a un icono de la moda como Naomi Campbell?.

La escritora nigeriana  Chimamanda Ngozi Adichie es un ejemplo claro de la importancia de la representatividad cultural, intelectual y estética.

Muchas mujeres negras  se sienten ofendidas o juzgadas por el hecho de criticar o cuestionar mediante el activismo estético el racismo subyacente, algunas argumentan que toda persona es libre de ponerse o no pelucas o de aclararse o no la piel.

También las hay que son conscientes y cuestionan al imperio de la moda pero siguen siendo incapaces de mostrarse al mundo tal y como son, no son capaces de salir a la calle sin una peluca que esconda sus rizos. Pienso que es un trabajo de autoestima y de autoaceptación que para muchas  no es nada fácil.

Porque nunca es fácil nadar a contracorriente.


Silvia Medina Gerona

Natural de Isla de Annobón-Guinea Ecuatorial. Licenciada en Ciencias Políticas y de la Administración. Formada en Dinamización Comunitaria. Euskadi

Un comentario

  1. Me gusta mucho este post.
    Ya que lo comprendo en su totalidad. Pues cuando era jovencita siempre tiraba de cremas alisadoras y para conseguir trabajo era muy fácil. Ahora tengo 33 años y ahora me dedico a mi pelo natural pero, no tengo empleo.
    Es frustrante vivir en una ciudad donde tú eres la distinta.
    Pero que elijo?
    Escojo mi totalidad mi yo. Mucho antes que segur sumergida bajo un capitalismo racial y que acabe de quitar todo lo que queda de mi propia libertad.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.