Pon un negro en tu anuncio

Portada de Vogue

No tenía pensado hacer este artículo, de hecho todavía estoy leyendo el libro del que haré una review próximamente, pero mi hartazgo sobre el tema del que voy a hablar a continuación ha podido conmigo, así que necesitaba soltar lo que pienso.

Muchas veces caminando me he encontrado con carteles por la calle donde podía leerse «se buscan mujeres negras para anuncio exótico», » (…) para videooclip sexy de twerking» o «se busca hombre negro guapo para hacer de esclavo en una única escena de una película de 120 min». Vale, quizá exagero pero creedme, si lo hago es sólo un poco. Y si no me creéis, pensad: ¿cuántas veces hemos visto lo que ahora he dicho en anuncios, vídeos, películas o flyers?

Son las 20:00 de la tarde, estoy en youtube y clickeo en un videoclip random. Primera escena: aparece un tío negro tirado en la cama, descamisado, en actitud sexy y complaciente. Ella, la que canta, blanca e impoluta, le rodea y le toca; se deja acariciar y besar. Sabe que un negro en su vídeo le aumenta el caché, lo hace todo más cool.

A priori no tendría por qué ver yo en este vídeo un problema. Al fin y al cabo vivimos en una sociedad diversa y multicultural y es normal que esto se quiera reflejar a través de múltiples expresiones artísticas. A eso hay que añadir que las relaciones interraciales, se supone, han dejado de ser un tabú y son vistas como naturales a estas alturas en España (es paradójico que todavía no haya censos ni estadísticas donde se pueda comprobar cuántos afrodescendientes y mestizos hay en España fruto de estas uniones).

Entonces, se preguntará la persona que todavía no sabe qué quiero decir con todo esto, ¿cuál es realmente el problema Gabriella?

Los cuerpos racializados son constantemente objetados y sexualizados. Sí, ahora se aboga más por la diversidad pero, ¿a qué precio? Se nos contrata en infinidad de ocasiones no por las cualidades que podamos demostrar sino por el beneficio que ellos (normalmente gente blanca) sacan del mensaje que «se supone» nuestros cuerpos lanzan. Nos buscan para que les ofrezcamos lo que ellos creen que representamos.

La cosificación del cuerpo negro es una constante en la publicidad

Somos deseados si nos mostramos atrevidas, despreocupados, sexis y refrescantes. Ahora bien; si mostramos interés y preocupación acerca de la imagen que podamos transmitir a través de las pantallas y nos negamos a seguir alimentando el patrón de estereotipos sobre nosotros seremos tachados y echados a un lado. No se nos pide que pensemos, sino que enamoremos a la cámara con nuestros atributos naturales.

Pero, ¿qué hacer? Sinceramente no tengo la respuesta. Quizá la solución es continuar cuestionándonos por qué se perpetúa este imaginario y qué podemos hacer para, poco a poco, ir alejándonos de éste. Tal vez lo mejor sería aceptar solo ofertas de gente de confianza que de antemano que no van a querer exotizarte nunca. Quizá no deberíamos aceptar cada oferta en la que nos quieran (por mucha ilusión que nos haga) y nos tendríamos que cuestionar por qué y para qué nos contactan: ¿Es para darnos una oportunidad que saben que en otros sitios no tendremos?, ¿es porque les ha gustado nuestro perfil y piensan que somos la persona adecuada para llevar a cabo la tarea que nos exigen?, o ¿ la campaña de turno se quiere aprovechar de mí y mi «exotismo» para subir el nivel y las views de un vídeo? Adelante, que te expliquen por qué te quieren en su anuncio. ¿Va a ser una oda hacia el cuerpo de la mujer/hombre racializadx? ADELANTE, ¿te buscan para hacer de chulx en el videoclip de la blancx de turno que se apodera de discursos de otrxs colectivos? COMO MÍNIMO, PIÉNSATELO Y ESTUDIA SI GANAS ALGO CON ESO.

Valoremos nuestros cuerpos siempre, no merecen estar en venta.

*Aunque me centro en el colectivo afrodescendiente lo que narro en el texto se puede perfectamente aplicar a diversos colectivos racializadxs. Abogo por la unión en nuestros discursos siempre para ganar más fuerza y representación.

Gabriella Nuru 

Tengo 24 años y soy nacida en Madrid aunque actualmente resido en Barcelona. Escribo poesía y estoy graduada en Sociología, actualmente cursando un Máster de Cooperación. Estoy interesada en las culturas ancestrales no hegemónicas y considero el arte como máxima arma y expresión de lucha.

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7 comentarios

  1. Gracias por esta reflexión tan necesaria. Como cuarentona de apariencia blanca (según la mirada y el contexto), ascendencia multirracial familiarmente acallada para “lavar la sangre”, y madre de un afrodescendiente birracial de 21 creo que más que un avance real se ha extendido una capa de barniz social de los prejuicios. Donde antes me preguntaban por la calle sobre el tamaño del falo de mi pareja y sus proezas sexuales, ahora se piensa y vuelca en la publicidad. Cosificación.

    De ahí el gravatar “melting pot”; cada vez que me lo encuentro me golpea con fuerza, para no olvidar jamás el dolor. Por eso lo mantengo aunque ya no tenga sentido.

    Sigue escribiendo, por favor. Seguid haciéndolo todxs.

    • Muchísimas gracias por el apoyo y el ánimo. No puedo estar más de acuerdo contigo, lo has explicado de forma excelente. Nos tienden a cosificar y volcar en publicidad las ideas preconcebidas que tienen de nosotras para sacar partido y rentabilizarlo. Es por eso que considero muy importante ser selectivo a la hora de colaborar con gente (en ningún momento abogo por que no se haga, si alguien lo ha entendido así, sino que se haga con cabeza). Gracias!

  2. Me gustó mucho este artículo, pues me da muchas pautas para la reflexión. ¡Excelente trabajo! Me gustaría saber tu opinión acerca de la cosificación de las mujeres negras y el auge que han tenido bailes como el twerking y el dancehall. ¿Consideras que este auge contribuye a la exotización del cuerpo negro o es simplemente una expresión cultural que celebra el cuerpo de las mujeres? Veo que ahora se usa mucho en el feminismo la idea del empoderamiento através de estos bailes. Es algo que me he estado preguntando y sobre lo cual no tengo respuesta. Me encantaría oír tu opinión y compartir ideas. Saludos desde México 🙂

    • Vaya tema interesante, Pamela. Y lleno de aristas. ¿Qué feminimo(s)? ¿Qué empoderamiento(s)? ¿Y qué cuerpo(s) negro(s)? Según leía tu mensaje, mi primera reacción ha sido que se trata de una tendencia del feminismo blanco como respuesta a la castración y la represión sexual en las sociedades de hegemonía blanca. La danza del vientre es el ejemplo paradigmático.

      La segunda, que el twerking es una apropiación del perreo, en esencia una mirada masculina de dominación sobre el cuerpo de la mujer (tercera reacción).

      Si aplicamos una óptica de «concientización» (Freire), TODO puede empoderar porque se parte de lo más cotidiano para desarrollar la mirada consciente. En teoría, el twerking también podría empoderar pero no acabo de verlo en España. Hay demasiados elementos subyacentes; perreo y twerking dan para un tratado sociológico porque ese modelo de relación que plasman en letras, videoclips y pistas de baile es una realidad social que existe; y se retraolimentan entre sí. El efecto en adolescentes debería investigarse, porque algunxs (ojalá supiésemos cuántxs) se lo creen y actúan en sus relaciones de pareja en función de ello. La violencia de género en adolescentes lleva creciendo desde hace al menos 5 años. Racializadas o no, ricas o no, todas cosificadas y algunas apaleadas. Qué antiguo.

    • Hola Pamela, gracias por las bellas palabras. Considero que el mundo del baile debe ser un territorio de libre expresión artística, por tanto, no siento que el dancehall o twerking sean para nada denigrante, más bien todo lo contrario; sirven para empoderarnos pues tienen raíces directas africanas y caribeñas. Es una forma de reivindicación igual de potente. Muchos saludos!! 🙂

  3. Muy buena nota! Te sumo una acotación, esta portada, además de cosificar sexualmente el cuerpo de uno de los mejores jugadores bascketball del mundo, reproduce la asociación inmediata de las personas afro con los monos. No se si has percibido pero es la recreación de King Kong, con Gisele «mujer blanca delicada».
    No se trata de una foto de Lebron con un salto al aro anotando un triple o parado o de traje, es un hombre negro recreando a King Kong. Vogue una vez más LAMENTABLE, PERVERSO Y FUERTEMENTE RACISTA!

  4. Hola Pamela, gracias por las bellas palabras. Considero que el mundo del baile debe ser un territorio de libre expresión artística, por tanto, no siento que el dancehall o twerking sean para nada denigrantes, más bien todo lo contrario; sirven para empoderarnos pues tienen raíces directas africanas y caribeñas. Es una forma de reivindicación igual de potente. Muchos saludos!! 🙂

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