No odiamos a los privilegiados, lo que detestamos es el privilegio

Foto Ireland Times

Jamás los grupos que ostentan un privilegio  lo reconocen. Es más, en muchas ocasiones no lo saben. Cuando se les muestra esta realidad es normal que se ofendan, porque no conocen con exactitud de lo que se está hablando y el concepto de privilegio, suele ser fuente de numerosos equívocos y malentendidos.

Cuando tratamos el tema de la supremacía blanca, muchas personas no llevan bien cuando se habla de sus privilegios. Es habitual que la discusión acabe con la frase de “eso es racismo al revés”. Hay demasiada desinformación.

Hay que tener muy claro que cuando se habla de privilegio no se está acusando a nadie de nada, ni se está valorando su calidad moral, ni su capacidad, ni sus méritos, ni siquiera la cantidad de sufrimiento que ha tenido en su vida. No va de esto.

Los aliadxs deben tener en cuenta una cosa cuando tratan evitar el debate sobre los privilegios: es un tema incómodo, y a veces es difícil de aceptar. Todxs debemos estar preparadxs para aceptar la crítica, porque si no es para enfrentarte a estos privilegios, ¿para que se viene a espacios mixtos?

Todxs nosotrxs, incluidas nosotras Afroféminas,  tenemos una identidad que se beneficia de la explotación de otro grupo, por lo que negarse a enfrentar nuestro privilegio, ayuda a mantenerlo.

El privilegio no trata sobre individuos que son malas personas, trata sobre sistemas que favorecen a unos grupos sobre otros. El racismo, el clasismo, el capacitismo, etc. son la base del sistema en que vivimos y afectan a nuestras vidas. Están incrustados  en la política, la economía, los medios de comunicación, etc. Eso es el mundo en que habitamos y el que nos enseñan que debe ser.

Por eso, descubrir que tu privilegio te da una ventaja para lograr algunas cosas, parece que pone en cuestión el mundo tal y como siempre nos lo han mostrado. Desde ese punto de vista es normal que no siempre hayas tenido conocimiento de tu privilegio.

Cuando alguien te pone frente a tus privilegios no está atacándote a ti personalmente. Es duro, incómodo, posiblemente te revuelvas en la silla y te sientas mal, ya que acabas de descubrir una realidad poco agradable. Pero debes tener en cuenta que esa persona no te odia, solo combate los privilegios que la mantienen oprimida.

 

 

Elvira Swartch Lorenzo

Elvira Swartch Lorenzo

Animadora sociocultural

Granada (España)

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4 comentarios

  1. Me parece que la entrada no se hace un reconocimiento de dos niveles existentes en la realidad: el individual y el social. El social es dónde radican los privilegios que siempre son privilegios de grupo y efectivamente es arduo y difícil que un grupo social reconozca un privilegio que realmente ostenta, mientras que los grupos situados de forma inferior con respecto al privilegio, claro que lo advierten el privilegio y de forma aguda y dolorosa. Sin embargo el nivel individual o personal es mucho más variado y flexible y puede darse la aguda conciencia de ser un privilegiado, es más es el único camino para eliminar los privilegios es escoger el más lento pero más seguro de llegar a lo social a través de lo individual, es la conciencia individual la que puede aceptar la existencia del privilegio y actuar en consecuencia. mientras que mantenerse exclusivamente en el nivel social hace imposible erradicar un privilegio.

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