Negro respondón

Fotografía de Roberto Chile
Fotografía de Roberto Chile

Desde mi experiencia he constatado que el grueso de la población, lo que podríamos llamar “gente corriente”, no soporta a los negros empoderados, capaces, conscientes… respondones. Supongo que nos aterra en nuestra conciencia de dominador que aún llevamos impresa, pensar que son nuestros iguales. Se trata de miedo, pero no al diferente, si no a nosotros mismos. Miedo a ser menos. Esto es especialmente virulento en los trabajos.

Quien haya tenido contacto con el mundo laboral en fábricas y talleres lo conoce perfectamente. Nuestros sindicatos de clase  (a los que he pertenecido) lo saben y lo viven sin hacer nada . Los trabajadores inmigrantes, de otras etnias, especialmente los de piel más oscura sufren a diario una discriminación sutil a veces, pero otras veces clara y concreta. Incluso una discriminación brutal. Contra más abajo más brutal.

Sus propios compañeros utilizan términos despectivos y racializados para referirse a ellos. Son cosificados y ninguneados. Quizás sea por eso que muchos han aprendido a no resaltar. A no parecer que tienen ideas. Saben que lo que peor sienta a un igual, pero que se considera mejor, es un negro respondón. Un negro con orgullo.

He visto muchas veces ese mecanismo de defensa de responder con monosílabos, parecer que no entienden, o sonreír ante el insulto o el desdén del autóctono. Saben que peligra su precarísimo empleo. Saben que no son bienvenidos.

Porque ay del que se le ocurra tener ideas propias. Y un día abrir la boca para decir basta. Ese ya queda señalado y se le hace saber. “Ese es un listillo, que se ha creído, me cae mal, es un respondón….”

Una de las manifestaciones más claras de racismo es el que no soporta colocar en plano de igualdad al diferente. Si piensa, ofende. Si protesta, provoca. Si se rebela, es un indeseable.

Casi sin excepción los trabajadores de otras etnias, y los negros en particular, son tratados como masa informe y sin cerebro. Sus propios compañeros son en la mayoría cómplices y responsables de este trato. No hay empatía ni nada que se le parezca.

Esto no es banal. Cuando hablamos de luchar contra la xenofobia y el racismo debemos ser realistas y saber a lo que nos enfrentamos. Hay un sentimiento de rechazo en gran parte de la población. Esconderlo es estúpido.

Pero además es que no se quiere entrar ni profundizar. En el fondo las opciones más progresistas saben que en sus bases el discurso a favor de la integración y antirracista les perjudica. Se da por hecho y no se profundiza, creo que con total conciencia.

Los llamados sindicatos de clase han decidido solo atender a las otras etnias desde el punto de vista del trabajador migrante y ante la empresa. han decidido no tratar el tema de la discriminación de los propios trabajadores de manera calculada para no enfrentarse a sus bases.
Los llamados sindicatos de clase han decidido solo atender a las otras etnias desde el punto de vista del trabajador migrante y ante la empresa. Han decidido no tratar el tema de la discriminación de los propios trabajadores de manera calculada para no enfrentarse a sus bases.

De nuevo un ejemplo claro son los sindicatos. No hay un plan claro de cumplimiento de la leyes de no discriminación por motivos raciales o de origen en los puestos de trabajo. Las normas no se cumplen y además las víctimas como es normal no quieren denunciar porque significaría la pérdida de su puesto de trabajo, por muy precario que este sea, o empezar a vivir un ambiente todavía más irrespirable con sus compañeros . Por supuesto el apoyo de los comités de empresa en estos casos es nulo de parte de los trabajadores y por supuesto de parte empresarial que negarán cualquier discriminación.

Los sindicatos prefieren dejar las cosas como están a crear un conflicto con sus afiliados y representados. Se ha decidido bajar los brazos a esta realidad dando asesoramiento legal a los inmigrantes en las sus sedes, pero no educando a los trabajadores en materia de no discriminación.

Así se perpetúa lo que queremos. Un negro obediente. Que responda con una sonrisa a las bromas más estúpidas y crueles. Que sonría y pase a otra cosa. Y nosotros nos quedemos satisfechísimos de esa imbécil superioridad que tiene uno de abajo sobre su igual, quizás para poder aguantar nuestra propia cobardía diaria cuando nos encaramos a los de arriba.

Porque nosotros,los otros, tampoco somos respondones.

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Artista Plástico

Director creativo Asociación Cultural Somos Arte

y miembro del Comité director del Festival de Cine de Zaragoza.

8 comentarios

  1. Quiero rectificar mi mensaje . Siento mi mal interpretación y también siento haberle llamado » blanco o blanquito » , lo siento y rectifico.
    Me alegro de que alguien nacional o considerado » no diferente » se haya dado cuenta de este padecimiento que tenemos los considerados » diferentes» .

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