Un par de cositas sobre la apropiación cultural

Apropiación cultural_Afrofeminas

Desde hace un par de meses, internet, sobretodo la red social Instagram, está plagado de imágenes de chicas blancas con trenzas que, por lo visto, ahora se llaman trenzas de boxeador (boxer braids).

Yo conozco este estilo de trenzas como “timini” y en inglés como “cornrows”. Evidentemente, no espero que nadie sepa en Europa que este tipo de trenzas en Guinea se llaman “timini”, pero por favor llámalas “cornrows”, porque no es como si no nos pasásemos ya el día diciendo palabras en inglés como si no hubiese traducción posible. Llámalas trenzas de raíz, trenzas pegadas, llámalas como te venga en gana, excepto trenzas de boxeador. Para empezar, el término “boxeador” implica que este peinado es exclusivamente masculino, y no lo es. Además, el boxeador, representa fuerza, resistencia, pero también violencia. Para terminar, considero que elegir un nombre que nos hace pensar en masculinidad y en agresividad cuando se trata de un peinado “negro” es una elección cuanto menos reprochable. El lenguaje tiene un impacto considerable en nuestras mentes y esto es algo que hay que tener en cuenta. Me pregunto si lo han renombrado porque consideran que el “timini” en cabello de blanca no puede considerarse como tal, y han decidido adaptar el peinado a su textura y darle un nombre nuevo, un nombre que lo aleje de la cultura y la belleza africana.

El otro día una amiga blanca me decía que no entendía por qué no me gustaba que las chicas blancas se hicieran peinados que históricamente solo nos hacemos las negras. Me comentaba que para ella esta práctica era como un halago a la cultura y a la belleza negra, una forma de promover otros estilos.  “Promover” es un verbo interesante, sugiere que necesito que Kim Kardashian o que otra chica blanca se peine como yo, porque yo no soy suficiente.

Pese a que entiendo su postura, creo que muchos no logran entender la rabia que uno siente cuando parece que las cosas solo son bellas cuando las hace un blanco. Históricamente es un peinado que solo nos hacíamos los negros, puesto que está adaptado a las necesidades y a la textura de nuestro cabello. Siempre se ha considerado este peinado, como poco elegante, poco favorecedor, vulgar, etc. Busca en Google “ghetto hairstyles” y la séptima imagen es un chico con “timini” Sin embargo, una chica blanca se hace el mismo peinado, y de repente ya es transgresor, diferente, único, innovador, etc. Cuando uno se para un momento a pensar en ello, llega a la conclusión de que todo lo “negro” es bello, siempre y cuando no lo lleve un negro.

Muchísimos hombres y mujeres negros han optado por este peinado pese a las críticas. Sí, criticas, porque cuando eres negro y te haces un peinado de “negro”, lo cual para mi tiene bastante lógica, te estás saliendo de la casilla en la que te quieren incrustado. Eres negro, lo sabemos, pero intenta parecerte lo máximo posible a nosotros, ponte peluca o extensiones; si eres hombre, por favor rápate el pelo. Destacar no parece ser algo bueno y pensándolo bien, no deberíamos de destacar, debería de ser completamente normal y aceptable ir trenzado o con peinados típicos.  Por desgracia, si echamos la vista atrás, nos damos cuenta de que los negros en Occidente hemos tenido prácticamente que camuflarnos. Todo el mundo sabe que, si fuese a una entrevista de trabajo llevando “timini”, probablemente no me llamarían, excepto si el trabajo requiere poca o ninguna formación.  Esta idea está tan interiorizada, que realmente ya ni nos la cuestionamos. Pero, cuando de repente una chica blanca se peina como nosotros, y recibe los halagos que nunca hemos recibido, una sensación de amargura nos recorre el cuerpo, quizás hasta de rencor, pues vemos el reflejo de la sociedad en ella.

Las trenzas de boxeador son solo un ejemplo de una práctica que me resulta bastante molesta, la apropiación cultural. Vivimos en un mundo globalizado, en el que pronto será difícil determinar la raza de alguien con un simple golpe de vista. El mundo de la moda y la belleza busca inspiración en todas partes del mundo y es positivo que un peinado, traje o estilo traspase fronteras, pero encuentro deshonesto no informar sobre la procedencia de dicho estilo, peinado o atuendo, haciendo creer al mundo que todo es fruto de Occidente.

Me gustaría añadir que no me molesta ver a cualquier chica que, naturalmente no tiene una textura de pelo como la nuestra, llevar nuestros peinados, pero si te preguntan, por favor no respondas que llevas las trenzas de boxeador de las Kardashian’s.


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