El Matrimonio Mixto

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Hace unos días publicamos otro texto sobre blanqueamiento de piel. Se establecieron muchos debates y entre tantos, uno me llamó especialmente la atención.

Según la opinión de varixs lectorxs el matrimonio mixto también era una salida para blanquear la descendencia; que si queremos realmente ser negros deberíamos optar por una pareja negra.

Vamos a ver, podría reconocer que a muchas personas les preocupa el color de piel de sus hijos. Podría reconocer que en el terreno del lenguaje hay mucho de eso: no será la última vez que escuchemos que los negros atrasan y los blancos adelantan; que los negros son bruscos y los blancos delicados.

Y en el fondo estamos hablando exactamente del mismo problema: de gente que siente y además vive convencida que ser negro es muy malo.

Mal que me pese, tendré que dar un salto a lo personal:

Mi primer novio era negro, tanto como yo. Yo tenía apenas 17 años. Nuestra relación acabó muy pronto, normal éramos unos críos, sin embargo sólo puedo decir de él cosas buenas.  Extraordinario como hijo, pareja y además como profesional. Es abogado y de los mejores. Ahora tengo 40 años y esa relación es eso, un grato recuerdo. Mantenemos muy buena amistad actualmente.

Cuando estaba en la universidad, un becario haitiano de la facultad de Biología logró atraer mi atención por una flor. Una flor que me hizo sentir en ese momento la persona más importante del mundo.Eso no tiene nada que ver con su condición de hombre negro, sino con su sensibilidad.  Y sólo puedo recordar este hombre como una persona con conversación inteligente, culto, absoluta educación y tremendamente delicado. Se trata de la misma persona de Haití que comenté en otro texto que al venir a Madrid por un congreso me había dicho cuán decepcionado se marchaba porque no esperaba tanto racismo en un contexto académico.

Con esto quiero decir que no buscas parejas de tu color, buscas personas que creas que puedas querer. Es que me parece tan obvio que francamente no entiendo porqué el amor entre dos personas tenga que ser cuestionado.

A día de hoy no recuerdo cuántas veces he tenido que explicar en instituciones tanto en mi país de origen como aquí, mi matrimonio de 10 años ya, con un hombre blanco. Los ninguneos a los que me he tenido que enfrentar desde que me casé hasta hoy no han sido pocos.

En Cuba el matrimonio entre una mujer negra  y un  hombre blanco y español es constantemente puesto en duda. Desde escuchar bromas de mal gusto en la calle que me ponían a mí de acosadora de hombres blancos o en cambio otros se preguntaban por qué no íbamos a los típicos sitios turísticos y optábamos por la Basílica de Asis o el Malecón. Que difícil es a veces ser normal.

Durante el proceso de salida, la señora de la embajada a mi marido le felicitó y a mí poco le faltó para morderme. Cuando llegué aquí más de lo mismo. El momento de solicitar la nacionalidad merece un post por sí solo. Te hacen sentir como si fueses de piedra, no vales nada, lo digo y lo mantengo. Para muchas de las personas que trabajan en los registros civiles, nosotras no somos nada, no merecemos respeto, DESAPARECEMOS COMO PERSONAS. Y esto no se lo cuestiona nadie a día de hoy. Mucho microrracismo hay detrás de una clase media que mayoritariamente se dice de izquierdas.  Esto y que otros tantos no entienden que una mujer negra pueda tener sus pequeños triunfos profesionales sin tener que ceder a favores sexuales. Modernos y de izquierdas para una cosa, decimonónicos y fachas para otras.

Lo irónico es que todo lo que tenemos como pareja en materia económica se ha logrado desde del trabajo de cada uno. A mi llevó tiempo  intentando entender cómo funcionaban las cosas, sin embargo inmediatamente comencé a trabajar y estudiar mi primer Master. Tuve incluso que escuchar comentarios como por qué me gustaba estudiar tanto. Nadie nos regaló nada, nadie nos esperaba con riquezas y comodidad, partimos de cero como lo hace muchísima gente y aquí estamos. Eso sí, sin mirar a los lados, sin sentirme mal porque otros triunfen. Los problemas nunca han sido un problema para nosotros, por más que le cueste entenderlo a mucha gente. Ya estamos acostumbrados. Debe ser que a eso se le llama amor y no CONVENIENCIA. Y todo esto acompañado de un rechazo por parte de su familia, que no entendía ni entiende por qué se había casado con una mujer negra.

Me parece tan injusto, aun entendiendo que no sea mayoría y lo digo respondiendo a algunos comentarios porque  tampoco sé si realmente es así; … los tiempos han cambiado tanto… Para mí lo paradógico es notar por un lado cómo cada día hay más chicas jóvenes poniendo a prueba su posición como mujeres negras en el mundo y por otra pensar que haya una tendencia a casarse con personas blancas para blanquearse. Lo siento pero no puedo aceptarlo. Estamos muy lejos de esas formas de pensar del siglo XIX. El pasado es importante, pero es eso, pasado que deja huellas aún visibles pero no lo suficientemente profundas como para negar que hemos avanzado como mujeres negras empoderadas. Mucho menos se puede cuestionar a la gente por algo como casarse con una persona de otra raza.

Nada de lo que soy, se lo debo a mi casamiento con un hombre blanco. Yo me he presentado sola en los sitios: universidad y trabajos. Incluso mi salario la mayoría de las veces ha sido mayor y eso no ha sido motivo para «numeritos» machistas, sino para sentirse orgulloso de la persona que tiene a su lado tanto como yo lo estoy  de él.  Nunca me ha blanqueado con su presencia porque soy consciente de ello y dicho claramente: mi vida y mis caminos me los construyo yo sola.

No se puede luchar con pesimismo. Creo que el racismo tiene muchas formas de combatirse y siento que NO VAMOS A PEOR, todo lo contrario. Y no hablo de la sociedad, hablo de NOSOTRAS.

Me levanto todos los días sabiendo sobradamente que quizá sea insultada cuando salga por la puerta de casa como me ocurrió este pasado lunes por mi afro y mi color de piel.  Pero también me levanto sintiendo una tranquilidad infinita porque ninguna de esas cosas me afectan ya. He aprendido a responder en el acto tanto en el colegio de mi hija, en un parque o en cualquier sitio y quien no sepa hacerlo que no se preocupe, estas cosas llegan con el tiempo. Ese es uno de los motivos por el que estoy tan contenta de impartir un taller a 40 chavales de instituto: de la queja a la acción y quien no lo vea, por favor… que deje vía libre que otrxs queremos pasar.

Antoinette Torres Soler_AfroféminasAutora: Antoinette Torres Soler

Directora de Afroféminas

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30 Respuestas a “El Matrimonio Mixto”

  1. Yo soy paraguayo de 21 año soy muy blanco y tengo una novía africana de 18 años es una mujer de un cuerpo y rostro espectacular un diosa víajamos varias veces en africa y los africanos me envidian y detestan relaciones interraciales más no las mujeres africana en fin el amor VERDADERO no ve color actualmente ella y yo planeamos comprar una casa ya estoy por terminar la universidado y ella esta en el primer año