¿Cómo gestionar episodios de racismo hacia nuestros hijos?

Ahora vuelvo a verla feliz  allí y por eso la hemos dejado. Le estamos dando un voto de confianza a las educadoras y de momento está funcionando. 

Hace ya más de un año paseaba por un parque de mi ciudad. Mi hija apenas tenía 1 año. Era un domingo  con buen tiempo y me acerqué al parque para que caminase al aire libre. Llegamos y aún sin sacarla del carro (coche en algunos países) unos niños de unos 5 ó 6 años se acercaron a nosotras, me miraron y dijeron:

“Os tenéis que marchar, sois negros y los negros tienen mucha peste”

Os podéis imaginar cómo me quedé. No daba crédito a lo que estaba escuchando. Fue durísimo. Sin embargo rápidamente reaccioné. Quise creer que los niños no tienen filtro y unas veces por pura espontaneidad, otras por falta de educación, no saben muchas veces lo que dicen a ciencia cierta, no son conscientes del significado de semejante frase.

Decidí no hacerles caso y sacar a mi hija del coche que ni siquiera me había dado tiempo. Ellos se quedaron quietos, mirando. Y yo comencé a animar a mi hija al dar sus pasitos.

Los niños se acercaron nuevamente y volá volvieron a tener la edad que representaban. Me dijo la niña que ella era más alta que su hermanito. Yo les sonreí, les dije que son muy mayores, ya sabéis cómo les gusta que se los digan y al final les pregunté sus nombres:

Me miraron con seriedad y me dijeron:

“No te lo vamos a decir porque eres negra”

Ahí si mi paciencia acabó. Les pregunté dónde estaban sus padres. Y lógicamente no quisieron decirme. Eran  niños chinos. Me acerqué al bar que habían camareros chinos y les expliqué. Me dijeron que sus padres estaba en el bazar del lado. Y allí fui. Todo esto con mi hija en el coche ya, sin apenas haber caminado,  en una tarde  de domingo cualquiera, en un parque cualquiera de  España.

 

El tutor de los niños, porque luego supe que no eran sus padres, se indignó, pero no con ellos sino conmigo. Me dijo que yo estaba loca, que cómo unos niños tan pequeños iban a decir eso. El hombre se puso muy violento, más aún cuando les dije  “¡parece mentira que educaquéis en la intolerancia. Vuestros niños podrían sufrir exactamente lo que me acaban de hacer!”.

Mi marido se había retrasado desde casa. Al llegar, todo preparado para caminar con la nena y encontrarse semejante situación,  no se lo podía creer. Aunque como dato curioso, los tutores de los niños si querían hablar con  él. Se enzarzaron en una discusión muy acalorada. Todo terminó con un fuerte regaño a los niños.

Después de aquello he pensado muchas veces en ese momento. Y me decía una y mil veces que entonces mi niña no entendía casi nada y casi fue una suerte que si me iba a ocurrir tal cosa, ella no entendiese. Pero cuando ya no fuese así, no estaba segura de que tuviese la suficiente fuerza para gestionarlo con ecuanimidad. El dolor que se siente es muy grande, tanto que te nubla el raciocinio. Nunca entenderás que rechacen a los tuyos por nada.

Ahora ya tiene unos 2 años y algo más. Comienza a hablar. Va a una guardería que no es tal, más bien es de estos proyectos que respetan sumamente los tiempos de los niños. Tienen en cuenta que a veces podemos retirarles el pañal y a veces no, a veces quieren pintar y a veces no forma parte de sus intereses y no pasa nada. No se acaba el mundo. En esas edades y ojalá fuesen en todas, suficiente con que halla mucho cariño y cercanía.

Sin embargo en un ambiente tan selecto (y no me refiero económicamente), donde confluyen varias edades, 2, 3 y hasta 5 años,  con padres modélicos, mi hija vuelve a recibir rechazo. Francamente no estoy muy segura que sea por temas étnicos. No lo he visto explícitamente, pero lo cierto es que ya las educadoras han detectado que hay un problema. Solicité una reunión y les comenté mi preocupación porque la niña estuvo durante una semana que no quería quedarse y tal como es ella, no le cuesta, suele adaptarse pronto si está a gusto.

Las educadoras enseguida se pusieron muy atentas al tema. Y claro, lo que yo había detectado unas semanas atrás, ellas ahora comienzan a verlo. Y lo están combatiendo de una manera resolutiva. De momento han visto que le cierran el paso cuando llega, que le siguen para que no coja nada,  que se niegan a jugar con ella algunos y lo peor fue la  frase “vete con tu madre” que desgraciadamente solo escuché yo. Y aún así, insisto,  no estoy segura de que se deba al mismo rechazo. Intento pensar en eso como la última opción. Lo he atribuido a problemas generacionales en uno de los casos, celos entre ellos o influencia de los líderes, que en este caso son los mayores, en algunos niños más pequeños. Lo pensé porque con la mayoría de los niños de su edad , si que se entiende muy bien, juega con normalidad.

Ahora vuelvo a verla feliz  allí, lo cual no quiere decir que los incidentes hayan desaparecido, todos han ocurrido delante de mi porque suceden apenas entramos al espacio. Le estamos dando un voto de confianza a las educadoras y  está funcionando. Hemos hablado mucho en casa  sobre el tema. Sacarla no es solución. ¿Quién me garantiza, según mis experiencias, que será diferente en otro sitio? He decidido combatirlo desde dentro y veo compromiso total por parte de las educadoras. Muchas veces cuando la voy a buscar quiere continuar jugando y le sonríe a sus educadoras, la veo encantada con otros niños. Y eso son todo buenas señales porque cuando son tan pequeños, hablan poco y aún les cuesta contar las cosas, pues hay que mirar mucho para comprobar si realmente va todo bien.

Desde la Plataforma Educativa de Afroféminas, ya hemos pensado en abordar de forma más activa situaciones similares. Creemos que como primer paso lo más adecuado es aprender a gestionar este tipo de hechos. Sobre todo porque cuando he contado esta historia a otras personas, ha salido la frase. “Si eso me ocurre a mi me muero”.  Y  es así porque realmente duele mucho.

Este texto está publicado hace dos años, ya ha perdido vigencia para la persona que lo escribe, aún así lo mantenemos activo porque creemos que describe una situación que no es excepcional.  

AntoinettetsCV_Afroféminas  Autora: Antoinette Torres Soler

Fotos: autora

 

15 comentarios

  1. Hola, mira a mí me preocupa un montón este tema, pero no podré ir a Madrid, hay alguna posibilidad de que pueda acceder al temario o documentación que se trabaje?

  2. Te entiendo. Mi hija ha sufrido rechazo desde que entró en el colegio, con tres años…Y es muy duro como madre ver esta situación y no saber gestionarla.
    Piensas que si hablas en el centro escolar todo cambiará… Pero no es así.
    Seguimos luchando para que encuentre su hueco.
    Suerte!

    • Hola Lucía,
      El problema que pasa con los niños tan pequeños es que hay cosas que son muy difíciles de explicarles. El día que mi hija ya tenga más edad lo primero que le dejaré claro que si hay un niño que no quiere jugar o le rechaza, será ese niño o niña quién se pierda la oportunidad de conocerle. Desde luego el problema lo tienen esos ellos. Pero cómo se lo explico ahora?
      En cuanto a los centros de educación, pues más de lo mismo. Aquí se niegan a ver estos problemas. No hay peor ciego que el que no quiere ver. Y así están las instituciones. Completamente ciegas y sordas!

  3. Hola a todas.
    Mis hijos han sufrido episodios de racismo en la escuela desde muy pequeños. Lo que aconsejan los profesionales es explicarles lo que es el racismo desde los 4 años, hay cuentos que lo explican muy bien.

    Referente a la escuela mi experiencia ha sido que hasta que no te pones dura y vas a la inspeccion educativa, pasan de ti. Ellos no lo ven como racismo, les parecen cosas de niños, pero a nuestros hijos esto les hace mucho daño.

    Y ademas hay que recordar que el racismo es un delito en este pais.

  4. Antoinette, que pena me da que hayas tenido que pasar por esa experiencia con la persona que mas quieres. Aqui el racismo es mas sutil pero no deja de existir.
    Me alegra mucho que tu respuesta haya sido tan ecuanime. Yo no se si hubiera sido capaz de responder de esa manera.

  5. Hola,Antoniette he leído este post y es duro experimentar este tipo de acciones y no encontrar palabras para la explicarle a un niño tan pequeño el comportamiento de esas personas,yo me voy preparando con mi hijo.Gracias por compartir y espero que tu llegue a comprender estas acciones para fortalecerse y no lleguen a hacerle un daño irreparable.

    • Yo creo que esto terminará fortaleciéndonos. Aquí hay un conglomerado de muchas causas. Nosotros como familia estamos viendo qué podemos ajustar de cara a la educación de nuestra hija, ya no solo por temas de racismo sino viendo su manera de relacionarse con los demás. Poco a poco ir enseñándola. Y realmente con respecto a las educadoras no tengo queja, sería muy injusta si dijera otra cosa. Seguimos observando y lo hacemos de manera independiente para crearnos nuestra propia opinión. Más que nada porque a veces el propio dolor no te deja ser objetivo. Me niego a educar con odio o resentimiento, de la misma manera que me niego a relativizar hechos de este tipo. Las cosas por su nombre. Al final las educadoras aprenderán a enfrentar una experiencia como esta, sobre todo para un proyecto de estas características, de lo contrario nunca hubiesen conocido una situación así y todo quedaría en que no somos racistas sin darte la oportunidad de saberlo realmente. Y en cuanto nosotros como familia, pues cerrando fila con implicación total de los dos. Por eso creo que el fortalecimiento será un hecho y para todos. Gracias Rosana! Un abrazo

      • Hola desde colombia, consideró que el racismo es una problemática mundial pasa en casi todos nuestros países. Lo fundamental es abordar este tema desde la raíz y tomar una pocision sobre que hacer? para transformar la realidad. Una realidad donde lo diferente es señalado, rotulado y excluido, lo cual deja ver la falta en la naturaleza humana, donde lo desconocido y lo diferente nos asusta, nos angustia. Entonses es el momento de construir historia de hacernos sentir, de apropiárnos de espacios donde todos hacemos partes y pertenecemos como seres humanos.

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